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35000 civiles son evacuados de ciudades ucranianas

35000 civiles son evacuados de ciudades ucranianas

Al menos 35.000 civiles han sido evacuados de varias ciudades asediadas por las tropas rusas, según el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. A través de un mensaje de vídeo, Zelenski ha informado que tres corredores humanitarios han permitido la evacuación de Sumy, Energodar y varias zonas en las afueras de Kiev. El presidente también ha manifestado que espera que las evacuaciones continúen este jueves en los corredores que están planificados para abrirse en Mariúpol, Volnovaja e Izium.

Las evacuaciones se han llevado a cabo tras el acuerdo alcanzado el miércoles entre Moscú y Kiev, que permitía la apertura de corredores humanitarios para los miles de civiles atrapados en las ciudades bombardeadas. Sin embargo, el progreso de estas evacuaciones parece estar siendo limitado al proporcionar las rutas de escape.

Desde Ucrania informan que los bombardeos rusos están dificultando la evacuación de Izium hasta Lozava, uno de los seis corredores humanitarios anunciados por Kiev, pero Oleh Synehubov, Jefe de la Administración Estatal de Járkov, ha señalado que los autobuses continúan esperando en la entrada de la ciudad y que, por tanto, no habían podido trasladar a los civiles.

El alcalde de Sumy, al este de Ucrania, ha informado que los coches transportando a civiles saldrían por segundo día a través de un corredor seguro establecido hacia Poltava, más hacia el oeste. Se espera que hoy se abra el corredor  para salir de Mariúpol, considerada la ruta más urgente y donde la Cruz Roja ha descrito las condiciones como “apocalípticas”. La cifra de civiles fallecidos en la ciudad asciende a 1.207, según ha informado Vadym Boychenko, alcalde de Mariúpol. Rodeada por tropas rusas desde hace ya más de una semana, sus habitantes se han refugiado bajo tierra ante los incesantes bombardeos, sin poder evacuar a sus heridos y sin acceso a alimentos, agua ni electricidad. El alto el fuego que iba a permitirles escapar del desastre ha sido un fracaso desde la pasada semana.

El alcalde de Energodar, sede de la mayor central nuclear de Europa y que el ejército ruso tomó la pasada semana en una confrontación que generó alarma mundial, ha señalado que se seguiría permitiendo la entrada de suministros humanitarios y de autobuses. Operadores de las plantas de energía nuclear de Ucrania, han manifestado su preocupación por la seguridad, tanto en Chernobil como en Enerdogar. Sin embargo, el organismo de control nuclear de la ONU, señala que la pérdida de energía de la planta de Chernobil no tiene ningún impacto crítico en la seguridad del sitio. Mientras, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania ha pedido el alto el fuego temporal a Rusia para permitir la realización de trabajos de restablecimiento de la energía de la planta nuclear, y afirman que la radiación podría filtrarse si continuara el corte de electricidad en el lugar.

Durante los últimos días, Rusia ha acusado a Ucrania de estar desarrollando armas biológicas o nucleares. Esta semana el Kremlin ha señalado a Washington para que explique lo que Moscú ha calificado como “laboratorios de armas biológicas en Ucrania”. Desde los países occidentales han señalado esta acusación como un nuevo pretexto para justificar la invasión con carácter retroactivo. Mientras tanto, el Kremlin ha reconocido esta semana por primera vez, que algunos de sus efectivos desplegados en Ucrania no son militares profesiones y que las autoridades rusas pertinentes están investigando el suceso por orden del presidente ruso, Vladimir Putin.

La guerra ha sumido a Rusia en un aislamiento económico nunca antes visto en una economía mundial de tal magnitud. Estados Unidos ha informado que prohibirá las importaciones de petróleo ruso, suponiendo un importante cambio de política teniendo en cuenta que la energía iba a estar previamente exenta de las sanciones.

Muchas empresas occidentales se han retirado del mercado ruso. McDonald’s ha anunciado el cierre de sus casi 850 restaurantes en Rusia. El primero de estos, inaugurado en 1960 en la plaza de Pushkin de Moscú, se consideraba un emblema del final de la Guerra Fría. Otras grandes empresas, como Starbucks, Coca-Cola o Pepsi han hecho anuncios similares. El partido gobernante en Rusia, Rusia Unida, ha propuesto embargar los activos de las empresas extranjeras que salieran del país. «Tomaremos duras medidas de represalia, actuando de acuerdo con las leyes de la guerra», ha escrito Andrei Turchak, secretario del consejo del partido, en un comunicado.

Desterrar a Rusia, el principal proveedor mundial de petróleo y gas, está provocando una conmoción en la economía mundial en un momento en que la inflación en el mundo occidental ya está en niveles no vistos desde la década de 1980. Los precios de los carburantes se han disparado hasta alcanzar récords.

Tanto Ucrania como Rusia también son importantes exportadores mundiales de alimentos y metales. Los precios de los cereales y los aceites alimentarios se han disparado en todo el mundo, castigando en mayor medida a los países menos desarrollados de Oriente Medio, África y Asia. El comercio de níquel, fundamental en la producción de vehículos eléctricos, se ha suspendido en Londres después de que el precio se duplicara.  Ucrania ha informado que detendría las exportaciones de centeno, cebada, trigo sarraceno, mijo, azúcar, sal y carne para el resto del año.

Los países occidentales creen que Moscú tenía como objetivo derrocar de forma rápida el gobierno de Kiev, pero se ha visto obligado a ajustarse tras subestimar la resistencia ucraniana. Rusia todavía no ha tomado ninguna ciudad importante en el norte o en el este del país, mientras que fuerzas de asalto siguen estancada al norte de Kiev.

Desde Ucrania se teme que el próximo gran objetivo sea Odessa, el principal puerto ucraniano en el Mar Negro. Los residentes se preparan para defender esta ciudad histórica de 1 millón de habitantes, un centro cultural políglota con gran importancia tanto para ucranianos como para rusos. Una gigantesca pancarta azul y amarilla en la que se lee «Odessa-Ucrania» se encuentra colocada sobre sacos de arena en el centro de la ciudad casi desierta.

Zelenski, ha reiterado su petición de auxilio a los aliados de Kiev para imponer una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, advirtiendo de una posible “catástrofe humanitaria” sin tal medida. En un llamamiento desesperado al apoyo internacional ha manifestado que es “deber del mundo responder”. Zelenski también ha acusado a las fuerzas rusas de llevar a cabo un “ataque directo” en un complejo hospitalario en Mariúpol que, según se informa, alberga salas de maternidad y niños.

Estados Unidos ha rechazado la oferta polaca de enviar sus aviones de combate MiG-29 a Ucrania a través de una base aérea estadounidense en Alemania, alegando que la propuesta planteaba “serias preocupaciones” para todos los países aliados de la OTAN. Varsovia había realizado la oferta esta misma semana en medio de los llamamientos de Zelenski que pedía más aviones de combate para reponer la fuerza aérea de Ucrania que lucha contra Rusia.


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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