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De violar a las mujeres a llegar a respetarlas, un esfuerzo de género en las zonas de conflicto

Ayer la Casa de América daba acogida a la jornada “Mujeres, seguridad y defensa, avanzando junt@s por la paz”, donde Canadá y España, aliados en el marco de la OTAN, expusieron su visión y manifestaron su firme compromiso con la implementación de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad, así como con el objetivo de alcanzar una mayor incorporación de las mujeres en sus Fuerzas Armadas (FAS).

Durante el acto inaugural, el embajador de Canadá en España, Mathew Levin, subrayó el peso político y el carácter prioritario que, tanto a nivel nacional como internacional, poseen en su país las cuestiones de igualdad de género. En el Plan de Acción Nacional Canadiense para Mujeres, Paz y Seguridad se han implementado las medidas para actuar sobre la problemática histórica que viven las mujeres y niñas indígenas en el país, identificando e interviniendo sobre los tipos de violencia específica que experimentan. Puso además énfasis en la cooperación multilateral entre España y Canadá concretamente en esta materia, la cual se sucede desde largo tiempo.

En el ámbito internacional, la “política exterior feminista” del gobierno Canadiense sitúa en primer plano la equidad de género en todas y cada una de las acciones e iniciativas que se llevan a cabo. A tenor de lo expuesto en palabras del propio embajador, este modelo de actuación “es un compromiso ético, moral, en cuestión de derechos humanos, de igualdad pero también una cuestión de querer ser eficaces pues para nosotros está ampliamente demostrado que el enfoque de género está plenamente integrado en lo que hacemos, los resultados son mejores, son más sostenibles, al igual que los beneficios”. De esta forma se iniciaba un turno de palabras de diferentes personalidades civiles y militares expertos en la materia. Por su parte el Director General de Política Exterior y de Seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Enrique Mora, puso el foco en la necesidad de hacer partícipe a la mujer en el ámbito de la seguridad y la defensa, en su papel dentro de las FAS y el compromiso con la igualdad de género.  La estrategia española de acción exterior, que dura ya cuatro años, establece una serie de prioridades en materia de política exterior, entre ellas, la de situar al ciudadano en el centro de esa política, en este caso la figura de la mujer, pasando de una visión protectora de las mujeres como víctimas de los conflictos, en especial de la violencia sexual como arma de guerra, a una visión donde se encuentran en el centro de la política de seguridad y defensa.

De izda. a dcha.: María Angustias Caracuel Raya, Presidenta de ADESyD y Directora de SWIIS; Matthew Levin, Embajador de Canadá en España; Clare Hutchinson, Alta Representante del Secretario General de la OTAN para Mujeres, Paz y Seguridad; Santiago Miralles, Director General de la Casa América y Enrique Mora, Director General de Política Exterior y de Seguridad del MAEC/CISDE

La presidenta de ADESyD (Asociación de Diplomados Españoles de Seguridad y Defensa) y directora del SWIIS (Spanish Women in International Security), María Angustias Caracuel Raya, señalaba la especial relevancia de este evento al cumplirse el treinta aniversario de la incorporación de la mujer a las FAS y la Guardia Civil, reconociendo también la labor de las mujeres que cumplen con sus funciones en Policía Nacional y el ámbito civil dentro de este campo.

La primera parte de la conferencia, moderada por la subdirectora de la revista Política Exterior, Áurea Moltó, contó con la intervención de la Alta Representante del Secretario General de la OTAN para Mujeres, Paz y Seguridad, Clare Hutchinson, quien puso el acento en la implementación de una nueva política en un nuevo que se asienta sobre tres principios fundamentales, una novedad en el marco de la OTAN de la que la Alta Representante afirmó sentirse muy orgullosa. Estos principios son la integración, la inclusión y la integridad.

La Alta Representante durante su intervención/Observatorio de Seguridad y Defensa (CISDE)

A través de la integración, se reconoce que hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente por las mismas problemáticas, y que no existe una única forma de abordarlas. Para ello es preciso integrar esas dos visiones. En este caso, la voz de las mujeres en cada política, programa o proyecto, así como la inclusión suponen el reconocimiento de una necesidad fundamental, como es trabajar juntos en el conjunto de las organizaciones y especialmente en el ámbito de la sociedad civil. De esta forma se llegarán a comprender los problemas en materia de seguridad de forma integral, incrementando la participación femenina en todos los estratos, civiles o militares; por último, la integridad se condensa en el tratamiento igualitario, la dignidad y el respeto, como imperativos para la consecución de la paz.

Paz, seguridad y desarrollo a través de las mujeres

El evento también contó con la asistencia de diferentes personalidades de la esfera militar, entre ellos el Comandante del Mando de Operaciones, el teniente general Fernando José López Del Pozo y su asesor en materia de género el coronel Juan Bustamante Alonso Pimentel al frente de la Sección J9 del Mando de Operaciones (MOPS).

De izda. a dcha.: Comodora Josée Kurtz, Directora General de Seguridad de la Defensa de Canadá; Almirante Juan Francisco Martínez Núñez, Secretario General de Política de Defensa; Cristina Gallach, Alta Comisionada para la Agenda 2030 y Áurea Moltó, Subdirectora de la revista Política Exterior/CISDE

Cabe destacar la exposición realizada por el almirante Juan Francisco Martínez, Secretario General de Política de Defensa, el cual centro su intervención sobre dos ejes. En primer lugar, el enfoque diferencial de hombres y mujeres a la hora de abordar los conflictos, sobre las diferencias que al ser tenidas en cuenta nos acercan un poco más a la igualdad real. El segundo eje, estaba orientado a la necesidad de incrementar la presencia femenina en las FAS y las motivaciones que alimentan dicha necesidad.

La actitud de las mujeres hacia los conflictos armados se ha demostrado, a lo largo de la experiencia (militar en este caso), diferente a la concepción masculina a la hora de afrontarlos. Tradicionalmente el papel representado por el hombre ha sido el de combatiente y el de la mujer como víctima, de manera que los primeros se han centrado en las causas que los han originado, mientras que las mujeres han adoptado generalmente una perspectiva cuyo foco está en las consecuencias y los costes.

Al centrarnos en las causas resulta relativamente sencillo encontrar motivos para continuar peleando, se habló de la existencia de amenazas a neutralizar, ofensas que vengar, beneficios a obtener. Si a ello sumamos el combustible que podría suponer el también tradicional sentido del honor atribuido a la masculinidad, especialmente en una mesa de negociación, encontramos que las convicciones en torno a la posibilidad de obtener mayores ventajas o cuidarse de ofrecer una imagen de debilidad, cobrarían fuerza. Lo anterior no implica que los hombres no piensen en los costes o que las mujeres no tomen en consideración los beneficios, sino que la presencia de la mujer, su participación en mesas de negociación y en definitiva en los diferentes procesos de resolución del conflicto y reconstrucción constituye un factor esencial de éxito.

Esa presencia todavía es escasa, pero el peso es sustancial y se abre camino, siendo su importancia fundamental a la hora de intervenir especialmente en contextos culturales diferentes donde únicamente las mujeres pueden atender al tan necesario contacto con la población femenina local.

En el caso de las operaciones militares, el factor de igualdad y el asesoramiento de género, constituyen un factor añadido y plenamente integrado en el proceso de planeamiento. Desde el estamento militar se lucha por ir más allá y convertirlo en una parte esencial de la fase conceptual, escuchando a las mujeres locales en las zonas de despliegue, una tarea nada fácil pero fundamental tal y como reconocía el propio almirante.

Durante su turno, la comodora Josée Kurtz, Oficial General de la Armada canadiense y Directora General de Seguridad de la Defensa de Canadá, puso en contexto la evolución experimentada por las Fuerzas Armadas canadienses en materia de género e incorporación femenina a lo largo de los últimos años, avanzando de manera similar, todavía algo por delante de los datos que manejamos en España, con un 15% de mujeres en su ejército y el objetivo de alcanzar un 25% en 2026.

Al hacer referencia a las “diferencias” que caracterizan a hombres y mujeres, la comodora insistió en subrayar la importancia de considerar estas diferencias no como un elemento de distinción sino de unidad, como “fuerzas individuales”, perspectivas diferentes que consideradas en su conjunto resultan en un mejor trabajo.

La Alta Comisionada durante su locución/CISDE

Cristina Gallach, Alta Comisionada para la Agenda 2030, dio comienzo a su intervención haciendo referencia a la anécdota vivida por una “gender advisor” en la misión EUTM-Mali (European Union Training Mission Mali), durante la instrucción de los diferentes individuos (antiguos bandidos, guerrilleros, etc) que componían las guerrillas que posteriormente serían desplegados al norte del país; el primer día de instrucción preguntó a uno de ellos “¿Qué es lo más interesante, lo que más te gusta de la guerra?” la respuesta fue la siguiente: “cuando llego a un pueblo y puedo violar a las mujeres”. Esfuerzo titánico el que tenía por delante esta asesora de género. Tras las primeras dos semanas de formación, el mismo individuo respondía “he aprendido que cuando me despliegue en el norte, voy a tratar a las mujeres y a las niñas a las que me voy a encontrar como a mi madre y a mis hermanas”. Estas declaraciones prueban la eficacia y el valor de las acciones de influencia que se llevan a cabo en operaciones, especialmente en situaciones de crisis o post-crisis, donde resulta determinante una intervención integral sobre este tipo de actitudes y dinámicas.

La importancia de la integración femenina, tomando como ejemplo los procesos de desarme en Mali durante el periodo 2006, es considerada hoy un elemento fundamental que hubiera evitado en gran medida la recaída y posterior rearme en 2008. En este contexto las esposas sabían que sus maridos todavía almacenaban armas, las madres sabían que sus hijos todavía formaban parte de movimientos guerrilleros, de ahí la importancia de la inclusión de estas mujeres también en las acciones dirigidas a la reconstrucción, estabilización y transformación.

Intervención de la ministra de Defensa Margarita Robles/CISDE

El acto de clausura del seminario tuvo como protagonista a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que hizo hincapié en la persistencia de escenarios de crisis y conflictos bélicos de enorme magnitud, en la dificultad que supone todavía hoy alcanzar la paz y la necesidad de compromiso por parte de los gobiernos para acercarnos un poco más a ella. Defendió a su vez el fuerte compromiso de las FAS con las misiones de paz a nivel mundial, mención con una significación especial al contar con la presencia en sala del principal responsable de las operaciones españolas a nivel nacional e internacional, el teniente general Del Pozo. En esta línea la ministra afirmaba a su vez que “la experiencia ha demostrado que solo se consigue la paz, si esa cultura y ese trabajo para alcanzarla se realiza desde las mujeres y con las mujeres como agentes de paz”, elogiando la labor que realizan sobre el terreno.


Analista de inteligencia en el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, Sección J9/Influencia. Especializado en el análisis del entorno de la información y Defensa.

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