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Las filtraciones en EE.UU reabren el debate en torno a los orígenes del COVID-19

En 2018 el Departamento de Estado norteamericano advirtió sobre los déficits de seguridad en los laboratorios de pruebas que estudiaban el coronavirus en murciélagos. Las informaciones filtradas señalan unas condiciones de seguridad deficientes y alertaban sobre la posibilidad de una nueva pandemia comparable a la del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS, por sus siglas en inglés), una enfermedad respiratoria viral causada por un coronavirus (SRAS-CoV), que tuvo lugar ese mismo año.

Investigadores en las instalaciones del Instituto de Virología de Wuhan/WIV

Entre enero y marzo de ese año una delegación formada por funcionarios de la embajada estadounidense, encabezada por Jamison Fouss, cónsul general en Wuhan, y Rick Switzer, consejero de medio ambiente, ciencia, tecnología y salud  en Beijing, visitó las instalaciones del Instituto de Virología de Wuhan (WIV), un laboratorio de bioseguridad de nivel cuatro. En los posteriores informes enviados a Washington mostraban preocupación por la falta de protocolos de seguridad, sobre las condiciones de bioseguridad en las investigaciones que se estaban llevando a cabo y solicitaban asistencia para incrementar las medidas de seguridad del laboratorio.

Instituto de Virología de Wuhan/AFP

No se tiene noticia de asistencia alguna proporcionada en este sentido, pero si de la inversión financiera y científica previa por parte de los EE.UU en sus estudios: el WIV recibió apoyo del Laboratorio Nacional de Galveston de la Universidad de Texas y de otras organizaciones norteamericanas; el Instituto nacional de Salud estadounidense otorgo una subvención de investigación por valor de 3,7 millones de dolares para llevar a cabo una investigación con murciélagos de las cuevas de Yunnan.

Shi Zhengli, jefa del proyecto de investigación en el WIV/CCTV

En 2017, Shi Zhengli, jefa del proyecto de investigación en el WIV, publicó un estudio en el que se identificaba el grupo de murciélagos que se cree fueron transmisores del SARS durante el brote que tuvo lugar en 2002, infectando a 8.000 personas. Este laboratorio también fue el primero en informar de que el COVID-19 podría haberse originado en murciélagos aunque la fuente de transmisión original continúa siendo un misterio.

Los rumores y las teorías conspiranóicas alrededor del COVID-19 y su origen no han dejado de extenderse desde que se tuvo conocimiento de su existencia, especialmente aquellos que apuntan a que el virus habría sido diseñado en uno de estos laboratorios. Las informaciones filtradas revelaron que durante sus interacciones con los científicos del laboratorio, advirtieron la notable escasez de técnicos e investigadores debidamente capacitados, indispensables para operar con las condiciones de seguridad exigibles en un laboratorio de esas características. Asimismo mostraron su preocupación ante la posibilidad de que el virus pudiera salir del laboratorio accidentalmente.

Distancia que separa el WIV del mercado de mariscos de Wuhan/Dailymail

Al parecer otro laboratorio de Wuhan, perteneciente al Centro Chino para el Control y la prevención de Enfermedades, también estaba trabajando en investigaciones relacionadas con el coronavirus en animales y en este caso su localización era muy próxima al mercado de de mariscos de Wuhan. En este caso se trata de un laboratorio con una certificación de bioseguridad inferior, nivel dos, lo que implica que sus protocolos de seguridad son más flexibles que los que presumiblemente debería respetar el WIV. Recordemos que en 2015, el WIV se convirtió en el primer laboratorio chino en alcanzar el grado más alto de seguridad internacional en investigación biológica o BSL-4.

Carnicero chino trabjando con carne de perro/ blastingnews

Por su parte, el gobierno chino asegura que la primera transmisión del virus tuvo lugar en un mercado de Wuhan y niegan categóricamente que el virus haya sido diseñado en ninguno de sus laboratorios. Lo cierto es que las primeras investigaciones publicadas en el mes de enero reflejaban que ninguno de los primeros casos guardaba relación con dicho mercado y que según se sabe en ese recinto no se comercializaban murciélagos. En cuanto al consenso mas o menos mayoritario en relación con la procedencia animal del virus, no basta para descartar que se trate de un producto de laboratorio modificado o al menos esta es la postura que defienden diferentes investigadores como Xiao Qiang, investigador de la Facultad de Información de la Universidad de California en Berkeley.

La opacidad china en esta materia se ha traducido en un bloqueo de cualquier información relacionada con los orígenes del virus, llegando a cerrar el laboratorio de Shanghai que publicó el genoma del nuevo coronavirus, asegurando que se trataba de una rectificación. Recordemos que por el momento China no ha facilitado las muestras del nuevo coronavirus procedente de los primeros casos detectados en el país y que se ha denunciado la desaparición de médicos y periodistas que estarían informando sobre la propagación desde los primeros compases de la enfermedad. En este marco de oscurantismo, la CNN informaba el pasado miércoles de que el gobierno chino ha impuesto restricciones férreas a la difusión de cualquier información relacionada con los orígenes de la enfermedad, debiendo ser aprobada por las autoridades pertinentes antes de su publicación.

General Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto/AP

Sin embargo, altos funcionarios de la administración insisten en que las últimas filtraciones respaldan el origen accidental en alguna de las instalaciones de Wuhan que trabajaban con el virus. El propio general Mark Milley, al frente del Estado Mayor Conjunto, aseguró en recientes declaraciones que no debería ser una sorpresa el interés despertado por estas informaciones y el trabajo de inteligencia que se le está dedicando. No obstante, por el momento no ha sido posible establecer una conexión solida que permita dar validez a dichas teorías.

Todo lo anterior alimenta las especulaciones en torno a la aparición del virus. Las sospechas dentro de la administración norteamericana no constituyen una novedad en este sentido, pero son muchas las voces que desde hace tiempo señalan los laboratorios chinos como cuna del nuevo brote.

 


Analista de inteligencia. Especializado en análisis del entorno de la información y Defensa.

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