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El futuro Ejército Popular de Liberación chino

El futuro Ejército Popular de Liberación chino

Desde que tuviera lugar la Revolución Comunista de Mao (1949), China pugna por encontrar su lugar dentro del panorama internacional. Históricamente China se ha mostrado dispuesta a emplear la fuerza militar contra cualquier amenaza nacional o extranjera, incluso de manera preventiva. Sin embargo, la escasa participación China en materia de operaciones militares a lo largo de las últimas décadas había distorsionado dicha disposición hacia el uso de la fuerza, que parecía limitado a la autodefensa. De ahí que actualmente el Ejército Popular de Liberación (EPL) se encuentre inmerso en un intensivo proceso de modernización a través del cual China aspira a convertirse en una de las grandes potencias militares modernas.

Guardia de honor del Ejército Popular de Liberación/DIMOC

En esta línea y a pesar de la reciente desaceleración que ha experimentado al crecimiento económico chino, el periodo de bonanza previo bastó para financiar múltiples planes de modernización en materia de defensa. Paralelamente China ha destinado fondos y no menos esfuerzos  a la adquisición de experiencia y tecnologías cada vez más sofisticadas, hasta el punto de que la legislación nacional presiona a las empresas extranjeras con sede en China a cambio de permitir su ingreso en el lucrativo mercado chino.

Estamos asistiendo a la transformación del poder militar chino que ha pasado de ser una fuerza defensiva, rígida y eminentemente terrestre, a una fuerza letal y flexible con capacidades que abarcan los dominios: aéreo, marítimo, espacial y de la información.

El Ejército Popular de Liberación, tal y como lo conocemos, apenas cuenta con un siglo de existencia. Bajo el gobierno de Mao recibía la denominación de “Ejercito Rojo”, sin embargo no se trata de una institución nacional, sino del brazo militar del Partido Comunista en el poder. Desde su fundación en 1927, el EPL ha evolucionado a medida que lo han hecho las amenazas estratégicas percibidas por China.

Parada conmemorativa del 90 aniversario de la fundación del EPL en 2017/Shutterstock

A principios de los 90, China modificó su doctrina militar concluyendo que el escenario más probable al que debería hacer frente sería el de “guerra local en condiciones de alta tecnología” (concepción que posteriormente evolucionaria poniendo el foco en el escenario de “guerra digital”). De modo que tanto la mentalidad como la estrategia propias de la era previa quedaron atrás y el paradigma maoísta centrado en atraer al enemigo para librar una “guerra popular” el suelo conocido fue sustituido paulatinamente por el concepto estratégico de “defensa activa” (apoyándose en armamento de largo alcance y de precisión).

El siglo XXI ha traído consigo la confluencia de múltiples factores que han llevado a los líderes chinos a ampliar tanto el alcance como el ritmo de desarrollo del EPL, entre ellos: la creciente participación china en los intereses económicos y políticos a nivel global; la velocidad de los cambios propiciados por la tecnología en la guerra moderna; y la percepción del incremento de las amenazas externas a nivel estratégico.

Soldados chinos de la guarnición de Chongqing monitorizan el entorno de la información

China considera esta nueva etapa como un “periodo de oportunidad estratégica” en el que, presumiblemente, no se verá involucrada en conflictos militares significativos antes de 2020, con lo que prevén disponer del tiempo necesario para consolidar su desarrollo económico y militar. En este sentido, hemos visto como para abordar la modernización de su ejército y los déficits en sus capacidades, China ha incrementado su presupuesto de defensa en un aproximadamente un 10% anual desde 2000 hasta 2016; ha renovado sus programas de capacitación: en ejercicios, movilidad, personal, mando y control, apoyo logístico y ciberguerra.

La lucha contra la piratería en el Golfo de Adén desde 2009, la participación en ejercicios internacionales, las evacuaciones de no combatientes en Libia y Yemen, las operaciones de mantenimiento de la paz en África bajo el paraguas de la ONU, etc., ponen de manifiesto el incremento en el grado de implicación y actividad del EPL en aras de expandir la influencia global china.

Una de las últimas manifestaciones de este viraje estratégico se produjo en 2017 con el establecimiento, en Yibuti, de la primera base militar china en el extranjero; ignorando la máxima de no estacionar tropas ni bases militares en suelo extranjero, tal y como aparecía reflejado en su primer Libro Blanco de la Defensa (1998).

El presidente chino, Xi Jinping, durante una ceremonia en el asistió a una ceremonia en el Gran Salón del Pueblo de Beijing,/AFP

En su informe presentado durante el XIX Congreso del Partido Comunista en 2017, el presidente Xi Jinping defendía la necesidad de “prepararse para la lucha militar en todas las direcciones estratégica” y estableció tres puntos de referencia sobre los cuales se desarrolla el EPL actualmente, incluyendo: convertirse en una fuerza mecanizada con mayores capacidades informatizadas y estratégicas para 2020, una fuerza completamente modernizada para 2035 y un ejército de primera categoría mundial para mediados de siglo.

El grado en que el EPL podrá progresar hacía dicha modernización, dependerá de la capacidad china para superar diversos obstáculos esenciales, entre ellos no pocas barreras institucionales de larga data, por ejemplo: su identidad tradicional como ejército de partido con un proceso de toma de decisiones rígido y excesivamente centralizado que choca con esos esfuerzos de profesionalización modernos.

 


Analista de inteligencia. Especializado en análisis del entorno de la información y Defensa.

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