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Los golpistas posponen indefinidamente la consulta para la transición en Mali

El denominado Comité Nacional de Salvación del Pueblo (CNSP), entidad creada por los responsables del golpe militar que tuvo lugar a finales del pasado mes de agosto en Mali, ha hecho público un comunicado donde anuncia la suspensión de la reunión prevista para establecer la fecha y plazos de una consulta popular que marque el rumbo de transición para el país. En el comunicado se aducen razones organizativas pero por el momento no se tiene noticia de una nueva fecha.

Coronel Ismael Wague, portavoz de la junta del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP)/AFP

Hace apenas dos semanas, miembros del ejército maliense encabezaron un golpe de estado para tomar el poder y deponer a Ibrajim Boubacar Keïta, presidente elegido democráticamente durante las últimas elecciones presidenciales. Los golpistas acusaron a Keïta y a su gobierno de corrupción, de una negligente gestión económica, así como de no proteger al pueblo maliense de la violencia que desangra el país. Al parecer, la intención inicial del golpe militar era la de permanecer en el poder durante tres años hasta la celebración de nuevas elecciones, y por el momento parecen contar con el apoyo popular.

Mali, un país con 20 millones de habitantes, tiene una dilatada experiencia en lo que a golpes de Estado se refiere. Solamente tenemos que remontarnos al año 2012 para encontrar el precedente más reciente, el mismo que dio lugar a unas nuevas elecciones y a la elección del propio Keïta como presidente.

La violencia no ha hecho más que aumentar últimamente, como también lo han hecho el número de bajas y de personas desplazas por la fuerza, que se han visto obligadas a abandonar sus hogares por el peligro que representa la actividad terrorista en la zona. Desde 2016 los ataques se han multiplicado por cinco y aproximadamente 1,7 millones de personas han perdido sus hogares. Los primeros siete meses de este año han resultado ser más mortíferos que cualquier otro periodo desde que el país se vio sumido en la confusión en 2012.

Mapa que representa las ciudades capturadas por el grupo rebelde MNLA de mayoría tuareg en Mali/Nordnordwest

En las semanas previas al golpe, decenas de miles de partidarios de la oposición habían salido a las calles para protestar contra las disputadas elecciones parlamentarias, los persistentes problemas económicos y la creciente crisis de seguridad que estalló en 2012, cuando un golpe anterior permitió a los separatistas tuareg del norte, aliados con una rama de al-Qaeda, aprovechar la inestabilidad política y apoderarse de grandes extensiones de territorio en el norte del país.

Aprovechando el descontento popular y la debilidad de gobierno, el 18 de agosto un grupo de coroneles del ejército tomó el poder, arrestando al entonces presidente y a varios ministros de su gobierno, y obligando a Keita a anunciar su dimisión por televisión. Los responsables militares han prometieron incluir a la oposición y la sociedad civil en una transición para retornar a un gobierno civil, asegurando que esto tendría lugar dentro de un plazo «razonable». Hasta el momento sin fecha.

Es difícil aventurarse a afirmar que las protestas formaban parte del plan de los golpistas o si sencillamente se produjeron en el momento propicio para las pretensiones de los militares. El CNSP parece contar con el apoyo popular; la comunidad internacional es harina de otro costal. Para la ONU (que cuenta con aproximadamente 15.000 efectivos desplegados en el país), Francia (con aproximadamente 5.000 militares sobre el terreno), EE. UU. (que cuenta con un par de bases de drones cerca de Níger), la Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) el golpe militar supone sin lugar a duda un dolor de cabeza adicional en una región de permanentes migrañas.

Mapa de los países miembros de la CEDEAO/IEEE

Como consecuencia del golpe militar, la CEDEAO ha impuesto restricciones fronterizas, ha bloqueado las transacciones financieras con el país, suspendió el estatus de Mali como miembro y ha amenazado con nuevas sanciones. Los actores internacionales hacen bien en mostrar preocupación teniendo en cuenta los acontecimientos recientes; a pesar de todos los defectos que le puedan ser achacados al anterior presidente, Keïta apoyó los esfuerzos occidentales para combatir terrorismo en el Sahel y el caos político resultante no hará más que beneficiar las actividades de estos grupos.

La CEDEAO ha enviado un equipo encabezado por el ex-presidente nigeriano Goodluck Ebele Azikiwe Jonathan para negociar con los golpistas y determinar los próximos pasos; en caso de que no se alcance un acuerdo lo antes posible, demoras como la anunciada por el CNSP podrían mermar la credibilidad de los golpistas, y no parece probable que las condiciones ofrecidas vayan a ser plato de buen gusto para estos “luchadores por la libertad”.

A pesar de que Francia ha pedido expresamente la liberación de Keita, no ha exigido que vuelva a ser reinstaurado en su cargo. Lo cierto es que no hay muchas voces que se hayan alzado para exigir el retorno de Keïta, lo cual demuestra el consenso más o menos extendido de que se trata de un líder ineficaz que podría agravar la situación más que contribuir a la solución. Los golpistas propusieron originalmente una transición de tres años hacia un gobierno civil, un horizonte que desconcertó a aquellos esperaban ver una solución democrática a la crisis actual más temprano que tarde.

Las negociaciones prosiguen y curiosamente los golpistas han pedido a Francia y a al resto de la comunidad internacional que sigan “apoyando al país durante el proceso de transición y que no abandonen Mali en estos momentos de crisis”. Esto no resulta extraño teniendo en cuenta los antecedentes de 2012, algo que los responsables del golpe de estado tienen muy presente; la salida de las potencias extranjeras en estos momentos, beneficiaría las actividades de unos grupos terroristas (muchos de ellos alineados con al Qaeda y DAESH) que esperan ansiosos oportunidades como esta.


Analista de inteligencia. Especializado en análisis del entorno de la información y Defensa.

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