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Los Mercenarios, nueva zona de fricción entre Rusia y Estados Unidos

Surgidas en la última década, las compañías militares privadas (CMP) rusas están creando en Ucrania y Siria un nuevo modelo de intervención muy distinto al de sus pares norteamericanas en Irak y Afganistán.

La noche del 7 al 8 de febrero de 2018, una fuerza ruso-siria de unos 500 hombres cruzó el río Eúfrates cerca de la ciudad siria de Deir-es-Zzor. Su objetivo era una base de las Fuerzas Democráticas Sirias Kurdas que contaba con la presencia de asesores militares norteamericanos. Una vez atacadas, las fuerzas de la base se defendieron durante unas tres horas con todos los medios a su alcance: drones, aviación de combate, artillería y armas ligeras. Era el primer enfrentamiento directo entre rusos y americanos desde la guerra de Vietnam, y se saldó con una victoria para los defensores con un saldo sorprendente. No hubo bajas mortales norteamericanas, pero sí entre 100 y 200 entre los rusos. Pero ninguno de los últimos era militar[1].

En los últimos años, el Grupo Wagner ha desplegado en Siria alrededor de 2.500 contratistas como el contingente no oficial de Rusia en esa guerra. Pero Wagner, junto con otras CMP, también ha desempeñado ese papel en escenarios como Ucrania, Sudán, República Centroafricana, Burundi y Libia. Esto ilustra el empleo ruso de contratistas en la zona gris, que podemos considerar como “las interacciones competitivas entre y dentro de actores estatales y no estatales que quedan entre la tradicional dualidad de guerra y paz” caracterizadas por la ambigüedad respecto a la naturaleza del conflicto, la opacidad de las partes involucradas y la incertidumbre respecto a su marco político y legal[2].

Para una mejor regulación de ese sector, y asimismo ofrecer algo de transparencia de su empleo por los gobiernos, existe el Documento Montreux. Tal documento establece como funciones principales de estas CMP la protección armada de personas y bienes, mantener y operar sistemas de armas, custodia de prisioneros y asesoramiento y formación de las fuerzas de seguridad locales. La promoción de este documento podría ayudar a la OTAN y la UE para eliminar o al menos limitar este recurso para Rusia[3].

El modo estadounidense de hacer la guerra requiere una gran potencia de fuego con armas combinadas y un apoyo logístico masivo. La estructura de su economía hace que deban adquirir muchos de sus recursos de proveedores privados y contratar muchos servicios de apoyo a grupos como KBR[4] . El sector privado, sobre todo tras la invasión de Irak, evolucionó rápidamente para llenar las brechas que los militares norteamericanos no podían o no querían llenar por razones legales, políticas o meramente logísticas. En 2010, junto a unos 209.000 militares norteamericanos desplegados por el CENTCOM[5] , había aproximadamente 172.000 contratistas[6]. Eso convertía a las CMP en el segundo contingente armado más importante de Irak.

Por su parte, Rusia tiene una larga tradición de empleo de proxies, mercenarios y otros actores no estatales para la defensa de sus intereses. La doctrina militar publicada en 2014 y las declaraciones del Jefe del Estado Mayor General, Valery Gerasimov, mencionan el uso de medios no militares en la guerra moderna. En el enfoque colectivo ruso, el término “militar” es bastante flexible. Por una parte, las CMP se consideran fuerzas armadas no militares. Por otra, asumen funciones que van mucho más allá de las descritas en el Documento Montreux, como ilustra el episodio de Deir-es-Zzor. Es más, la relación entre las CMP rusas y el Estado constituye un modelo híbrido de negocio, al ser entidades privadas que actúan a menudo como una rama del gobierno[7].

Al contrario del Pentágono, los militares rusos no emplean a las CMP para reducir costes, ganar eficiencia o crear economías de escala. Es precisamente ese modelo de empleo y la negación plausible que ofrece lo que hace que el gobierno ruso (más concretamente el Ministerio de Defensa y las agencias de inteligencia) se oponga a la legalización de las CMP. De momento, la creación o participación en una está tipificado como actividad mercenaria en el artículo 359 del Código Penal ruso. A pesar de intensos debates desde 2012, la legalización de las CMP rusas siempre ha fracasado, la última vez el 27 de marzo de 2018.

En la actualidad, aunque lejos de las cifras de la década pasada, los militares norteamericanos siguen recurriendo a las CMP. El AFRICOM[8] confía cada vez más servicios en Norte de África y Sahel a 21 empresas privadas, desde inteligencia hasta misiones de combate. En el ataque del 4 de octubre de 2017 contra un convoy nigerino-estadounidense en Tillabery, había al menos tres contratistas. En la evacuación de los heridos participó un helicóptero Bell 214 de la empresa Erickson y un avión de Berry Aviation. Pero, por otra parte, el gobierno federal está interesado en poner límites a las CMP y evitar las acusaciones de contratar mercenarios. La US Federal Acquisition Regulation establece claramente que el personal de las CMP no es mercenario y no debe participar en operaciones ofensivas[9].

El Documento Montreux, además de por Estados Unidos, ha sido adoptado por otros 53 países, la mayoría de ellos miembros de la OTAN. Huelga decir que Rusia no es signataria. El American National Standards Institute y ASIS International desarrollaron el Standard PSC 1 en 2012 a petición del Departamento de Defensa. Esta norma usa el Código Internacional de Conducta para Proveedores de Servicios de Seguridad Privada, la iniciativa de apoyo del sector al Documento Montreux[10] . Ahora el Departamento de Defensa requiere el acatamiento del PSC1 a las CMP que contrata, ejemplo que han seguido otros clientes, públicos y privados.

Estados Unidos y sus aliados se enfrentan a un doble desafío en lo referente a las CMP: por una parte, su uso agresivo por parte de Rusia frente a los esfuerzos por limitar y regular el sector; por otra, que las CMP rusas son en buena medida una extensión de un Estado interesado en mantenerlas en un limbo legal. Dada la dificultad de disuadir a Rusia de usar sus CMP, la promoción de la OTAN del Documento Montreux puede alejar a este sector de la ambigüedad, la opacidad y la incertidumbre de la zona gris es que han operado. Cabe esperar que, para evitar la etiqueta de un oscuro mercenariado, Rusia acabe firmando el documento o al menos adoptando un enfoque parecido. De otro modo, la OTAN se atará un brazo a la espalda mientras una Rusia crecida ejercita el suyo.

César Pintado
Profesor del Campus Internacional de Seguridad y Defensa (CISDE)

[1]Yaffa, “Putin’s Shadow Army”; and David Isenberg, “Putin’s Pocket Army? The Rise of Russian Mercenaries in Syria,” American Conservative, 15 de febrero de 2018.
[2]Philip Kapusta, “The Gray Zone,” Special Warfare 28, no. 4 (octubre-diciembre de 2015): 20
[3]International Committee of the Red Cross (ICRC), Montreux Document: On Pertinent International Legal Obligations and Good Practices for States Related to Operations of Private Military and Security Companies during Armed Conflict (Geneva: ICRC, 2009), 9.
[4]Kellog, Brown and Root. Propiedad del Grupo Halliburton.
[5]Mando Central de EE.UU.
[6]SCHWARTZ, Moshe y SWAIN, Joyprada. Department of Defense Contractors in Afghanistan and Iraq: Background and Analysis (Washington, DC: Congressional Research Service [CRS], 2011), 5.
[7]Mark Galeotti, “Moscow’s Mercenaries in Syria,” War on the Rocks, 5 de abril de 2016.
[8]Africa Command o Mando Militar de estados Unidos para África.
[9]Hearing on Department of Defense Contracting in Iraq and Afghanistan, Before the Senate Armed Services Committee, 110th Cong 13 (2 de abril de 2008) (statement of Mr. P. Jackson Bell, Deputy Under Secretary of Defense for Logistics and Materiel Readiness), 13.
[10]ICRC, International Code of Conduct for Private Security Service Providers (Geneva: ICRC, 2010); and Whitney Grespin, The Evolving Contingency Contracting Market: Private Sector Self-Regulation and United States Government Monitoring of Procurement of Stability Operations Services (Carlisle, PA: Peacekeeping and Stability Operations Institute, 2016), 24.


Licenciado en Marketing y Management. Profesor del CISDE. Colaborador en CISDE Journal, Revista Ejército, GEES, Revista Atenea, XXI Legio e IEEE. Teniente del ET (Reservista). Novelista.

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