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Putin amenaza a Occidente con «ataques relámpago»

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha advertido que Moscú responderá con “ataques relámpago” en caso de injerencia estratégica en la invasión de Ucrania, tal y como ha asegurado en el Consejo de Parlamentarios en San Petersburgo: «Si alguien, lo enfatizaré de nuevo, tiene la intención de interferir en los eventos en curso desde el exterior, y provocar algo inaceptable para nosotros, como amenazas de carácter estratégico, deberá saber que nuestra respuesta a los próximos ataques será rápida e instantánea«, ha defendido Putin. Unas palabras pronunciadas tras el acuerdo alcanzado por Ucrania y Estados Unidos para la entrega de nuevo armamento para las tropas ucranianas.

De momento, la Unión Europea ha acusado a Rusia de «chantaje» por cortar el suministro de gas a Polonia y Bulgaria en plena guerra guerra de Ucrania, que se prepara a enfrentar una ofensiva rusa «de gran envergadura» en el este. El ministerio ucraniano de Defensa ha informado que las tropas rusas han tomado varias localidades del este, tanto en la región de Járkov como la de Donetsk. «Nos aguardan unas semanas extremadamente difíciles», advierte el ministro ucraniano de Defensa, Oleksiy Reznikov

Mientras, el ejército ruso ha destruido en el sur del país una gran partida de armamento suministrada por Occidente; y afirma haber destruido un sistema de misiles antiaéreos S-300 del ejército ucraniano en la región de Donetsk. A mediados del mes de abril, Rusia informó también de la destrucción de otro sistema S-300 suministrado a Ucrania por un país europeo, aunque las autoridades eslovacas negaron que fuera la que ellos dieron a Kiev.

Las fuerzas rusas continúan atacando la enorme planta siderúrgica de Azovstal en Mariúpol, donde todavía se encuentran refugiados los últimos defensores de la ciudad y algunos civiles, según informan autoridades locales. Petro Andryushchenko, ayudante del alcalde de la ciudad, ha señalado que los ataques aéreos contra la planta de Azovstal no han disminuido a pesar de las palabras de Putin, que había declarado que no sería necesario asaltar la planta siderúrgica después de “declarar la victoria en Mariúpol”. “Los ataques aéreos contra Azovstal no están disminuyendo. No hay alto el fuego, pero intentan asaltar una y otra vez” ha escrito Andryushchenko en redes sociales. «Al mismo tiempo, la lucha callejera continúa nuevamente en el sector entre los edificios de gestión de la planta de Azovstal y la calle», ha añadido.

Funcionarios locales afirman que gran parte de Mariúpol ha sido destruida tras semanas de incesantes bombardeos y asedio ruso desde que Rusia comenzara la invasión el pasado 24 de febrero, y que alrededor de 100.000 civiles todavía se encuentran en la ciudad. Funcionarios ucranianos describen la situación de Mariupol, un puerto estratégico en el Mar de Azov, como una «catástrofe humanitaria«.

Andryushchenko ha subrayado que no se ha llegado a ningún acuerdo para tratar de evacuar a los civiles de Mariúpol esta semana. Muchos de los esfuerzos previos para alcanzar con éxito un alto el fuego que permitiera a los residentes abandonar la ciudad no han tenido éxito. Mientras, Rusia continúa negando haber atacado a civiles en Ucrania, y cada parte culpa a la otra del reiterado fracaso.

A principios de semana, Rusia anunció planes para abrir un corredor humanitario para que los civiles abandonen la planta de Azovstal, pero Kiev ha negado haber llegado a ningún acuerdo al respecto con Rusia. Sin embargo, según ha informado Naciones Unidas, Putin ha aceptado “en principio” la participación de la ONU y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para la evacuación de los civiles de Azovstal durante una reunión mantenida en Moscú entre Putin y el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. «Se mantendrán conversaciones posteriores con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas y el Ministerio de Defensa de Rusia», ha señalado el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, en un comunicado tras de la reunión.

Putin también se ha comunicado con el presidente turco, Tayyip Erdogan, al que ha manifestado que no hay operaciones militares en marcha en Mariúpol y que Kiev debería «asumir la responsabilidad» de las personas refugiadas en la planta siderúrgica: «En cuanto a los civiles y militares ucranianos de los batallones nacionalistas asediados en el territorio de la planta de Azovstal, las autoridades de Kiev deben asumir la responsabilidad política y, guiados por consideraciones humanas, ordenarles que depongan las armas. A los prisioneros de guerra se les garantiza la vida, atención médica y tratamiento de acuerdo con las normas legales internacionales», han advertido desde el Kremlin.

Durante la conferencia de prensa con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, Guterres ha señalado que ha propuesto un «Grupo de Contacto Humanitario» formado por Rusia, Ucrania y funcionarios de la ONU» con el objetivo de buscar oportunidades para la apertura de corredores seguros, con cese de hostilidades locales, y garantizar que son realmente efectivos».

Al mismo tiempo, Rusia ha informado de una serie de explosiones en el sur del país y del incendio de un depósito de municiones, los últimos de una serie de incidentes que un funcionario ucraniano ha descrito como “venganza” y “karma” por las acciones llevadas a cabo por Moscú.

Sin admitir de forma directa su culpabilidad, el asesor presidencial ucraniano, Mykhailo Podolyak, ha manifestado que es natural que las regiones rusas donde se almacena combustible y armas estén aprendiendo sobre “desmilitarización”, en una clara referencia a las palabras de Moscú, que califican de “operación militar especial” para desarmar y “desnazificar” a su país vecino. «Si ustedes (los rusos) deciden atacar masivamente a otro país, matar masivamente a todos allí, aplastar masivamente a personas pacíficas con tanques y usar almacenes en sus regiones para permitir los asesinatos, entonces, tarde o temprano, las deudas tendrán que ser pagadas», ha dicho Podolyak.

A principios de este mes, Rusia acusó a Ucrania de atacar con helicópteros un depósito de combustible en Bélgorod y de abrir fuego contra varias aldeas de la provincia, acusación que se negó desde Kiev. Estos incidentes han puesto de manifiesto las vulnerabilidades rusas en áreas cercanas a Ucrania que son vitales para su logística militar. El gobernador de la región rusa, Viacheslav Gladkov, ha denunciado esta semana explosiones en un depósito de armas que se incendió cerca de la localidad de Staraya Nelidovka, y que ya ha sido extinguido.

Tras los ataques de esta semana en la región separatista prorrusa de Transnistria, que han desembocado en la convocatoria del Comité de Seguridad Nacional de Moldavia, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha apuntado a una autoría interna y alega que “quieren la guerra, buscan desestabilizar la situación«. De la misma forma, la OTAN ha advertido de la posibilidad de que Rusia lleve a cabo ataques de falsa bandera.

En Donbás la situación sigue siendo difícil para las tropas ucranianas. Varias localidades, como Izium y Kreminna, han caído en las dos últimas semanas, y el ejército ruso continúa ganando terreno. Tanto en Donbás como en el sur de Ucrania, «el enemigo efectúa bombardeos contra posiciones de nuestras tropas a lo largo de toda la línea del frente con morteros, artillería y lanzacohetes múltiples«, ha señalado el Ministerio de Defensa de Ucrania.

El ejército de Ucrania dice que sus fuerzas han impedido hasta seis ataques rusos en las regiones de Donetsk y Lugansk, y han añadido que las fuerzas ucranianas han destruido cinco tanques, un sistema de artillería, 21 vehículos blindados, un vehículo blindado de combate, un automóvil y una instalación antiaérea.


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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