Ucrania recupera el control de Irpín

El alcalde de Irpín asegura que Ucrania ha recuperado el control de la ciudad, a las afueras de Kiev. Zelenski, se ha mostrado cauto ante la liberación tras expulsar a las fuerzas rusas, y ha alertado de que la situación en el país «sigue siendo tensa, muy difícil». Ucrania ha paralizado las evacuaciones de las zonas más afectadas por la guerra esta semana, ante el temor de que Rusia ataque directamente los corredores humanitarios.

Mientras tanto, las delegaciones rusas y ucranianas que participan en la siguiente ronda de negociaciones ya se encuentran en TurquíaAunque todavía no se ha detallado detallado la fecha exacta, se espera que las conversaciones de paz comiencen este mismo martes. De momento, desde el Kremlin han descartado un encuentro entre el presidente de Ucrania, Volodímir Zelesnki, y su homólogo en Rusia, Vladimir Putin, alegando que sería algo «contraproducente«, y prefieren esperar a que las posturas de ambos países se acerquen más en las cuestiones clave.

Zelenski insiste en que la soberanía y la integridad territorial de Ucrania siguen siendo una prioridad para su gobierno a pesar de haber sugerido con anterioridad que estaba dispuesto a llegar a un acuerdo sobre la región oriental de Donbás, parte de la cual está ahora controlada por las fuerzas separatistas respaldadas por Rusia.

Las nuevas conversaciones se llevarán a cabo en esta ocasión en la ciudad más grande de Turquía, Estambul. El hecho de que se celebre en persona, por primera vez desde una tensa reunión entre ambos ministros de Asuntos Exteriores el pasado 10 de marzo, es una señal de los cambios que se pueden estar produciendo detrás de escena a medida que la invasión rusa se va estancando.

En su último discurso a la nación, Zelenski ha manifestado que busca la paz lo antes posible, pero también ha establecido sus líneas rojas de negociación: “Nuestras prioridades en las negociaciones son conocidas. La soberanía y la integridad territorial de Ucrania están fuera de toda duda. Las garantías de seguridad efectivas para nuestro estado son obligatorias”, ha señalado agregando: “Nuestro objetivo es obvio; la paz y la restauración de la vida normal de nuestro estado natal lo antes posible”.

A pesar de ello, ese mismo día en una videollamada con periodistas rusos, Zelenski había adoptado un tono diferente, manifestando que Ucrania está dispuesta a asumir un estatus neutral y comprometerse con el estatus de la región oriental de Donbás como parte de un acuerdo de paz. En la videollamada, de la que el Kremlin advirtió de forma preventiva a los medios rusos que no informaran, Zelenski había señalado que Ucrania está preparada para discutir la adopción de un estatus neutral como parte de un acuerdo de paz con Rusia, pero dicho pacto tendría que ser garantizado por terceros y ser sometido a referéndum.

Hablando en ruso, el presidente comentó que: “Entiendo que es imposible expulsar a Rusia por completo del territorio ucraniano. Conduciría a la tercera guerra mundial. Lo entiendo y por eso estoy hablando de un compromiso. Hay que regresar al punto de partida y luego intentaremos resolver la cuestión de Donbas”.

Zelenski también ha informado sobre una llamada telefónica con el primer ministro italiano, Mario Draghi, sobre la posibilidad de que Italia ayude a crear un sistema que le dé garantías de seguridad a Ucrania para protegerla de futuras amenazas. «Hemos discutido el curso de la guerra contra la agresión rusa. Agradezco el importante apoyo en materia de defensa y humanitario. El pueblo ucraniano lo recordará. Apreciamos la voluntad de Italia de unirse a la creación de un sistema de garantías de seguridad para Ucrania», ha informado Zelenski en redes sociales.

Las anteriores rondas de conversaciones de paz no han logrado detener los combates ni superar los desacuerdos fundamentales sobre el alineamiento de Kiev con Occidente y la ocupación rusa del territorio ucraniano. Sin embargo, ante el creciente número de civiles muertos y con Rusia recurriendo a ataques aéreos que asolan amplias zonas del territorio ucraniano, se han intensificado los esfuerzos diplomáticos destinados a negociar un alto el fuego.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tras una llamada con el presidente ruso, Vladimir Putin, ha aceptado ser el anfitrión de la próxima ronda de conversaciones. Erdogan ha señalado que Turquía seguirá prestando todo tipo de apoyo para la resolución del conflicto en Ucrania, y ha subrayado la necesidad de un alto el fuego inmediato y la mejora de la situación humanitaria en la región.

Putin ha evitado hablar de forma precisa sobre los objetivos de su invasión, afirmando únicamente que quiere «desmilitarizar y desnazificar», pero no ocupar Ucrania. Los negociadores ucranianos esperan que la ambigüedad de Putin les dé ahora más margen para aceptar un acuerdo, reclamar la victoria y poner fin a la guerra.

En Ucrania siguen sospechando que Moscú podría utilizar las conversaciones como una oportunidad para reagruparse y solucionar los problemas tácticos y logísticos del ejército ruso. El jefe de inteligencia ucraniano, Kyrylo Budanov, ha manifestado que Putin todavía podría tener como objetivo dividir el país al estilo de Corea: «Imponer una línea de separación entre las regiones ocupadas y no ocupadas», y ha añadido: «Después de no poder capturar Kiev y derrocar al gobierno de Ucrania, Putin está cambiando sus principales direcciones operativas. Estos son el sur y el este. Será un intento de establecer Corea del Sur y Corea del Norte en Ucrania».

Rusia controla de facto la región meridional de Crimea y las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk en la región oriental del país, Donbás. El líder de la región separatista de Lugansk, Leonid Paschenik, ha informado sobre la celebración de un referéndum en un “futuro próximo” para formar definitivamente parte de Rusia. La respuesta del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano ha sido clara: “Ningún país del mundo reconocerá el cambio por la fuera de las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania”. La resistencia de la ciudad portuaria sitiada de Mariúpol es el principal obstáculo que impide a Moscú hacerse con el control ininterrumpido desde Donbás hasta Crimea, aunque el avance parece continuar y los propios ucranianos han admitido que el ejército ruso ha logrado crear un pequeño corredor entre Donetsk y Crimea.

Alrededor de 170.000 civiles continúan atrapados en Mariúpol sin alimentos, agua o medicamentos, ya que la ciudad se está convirtiéndose en ruinas a causa de los bombardeos rusos, según ha informado el ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania. Francia, Grecia y Turquía esperan lanzar una «operación humanitaria» para evacuar a los civiles en los días próximos, ha señalado el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha pedido la luz verde de Putin.

La fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, ha declarado que el presunto bombardeo indiscriminado de las fuerzas rusas sobre zonas residenciales de Mariúpol que ha conllevado a la deportación forzosa de miles de ucranianos de la ciudad hasta Rusia, son equivalentes a un “genocidio”: «Lo que está sucediendo en Mariúpol no son solo crímenes de guerra», ha manifestado Venediktova en una rueda de prensa. «La guerra tiene reglas, y esto va más allá de las reglas. Lo miro desde el punto de vista de considerarlo un genocidio, cuando una ciudad entera es tomada como rehén”, ha agregado. Venediktova también ha alegado que, bajo el disfraz de «evacuación», miles de residentes de Mariupol, incluidos 2.000 niños, habían sido deportados a la fuerza a Rusia en autobuses y se les han confiscado los pasaportes: «Más de dos mil niños han sido deportados solo de Mariupol», ha dicho. «Esto es más que un crimen de guerra».

Antony Blinken, secretario de Estado norteamericano, y Yair Lapid, ministro de Asuntos Exteriores israelí, han participado en una cumbre en el sur de Israel. Aunque han puesto de manifiesto sus diferencias sobre el nuevo acuerdo nuclear iraní, sí han coincidido en su condena de la invasión rusa a Ucrania:  «Estos días nos recuerdan que si quieres paz debes ser capaz de defenderte. La fortaleza diplomática y militar no es un obstáculo para la paz sino una garantía de paz», ha afirmado el israelí. Estados Unidos se había mostrado crítico sobre la posición de Israel, que había sido mucho menos contundente contra Putin que otros países occidentales. Lapid añadió: «Israel condena la invasión rusa y proporciona ayuda humanitaria a Ucrania desde el primer día de la guerra. Mientras estamos aquí, equipos médicos israelíes arriesgan sus vidas en el hospital de campo que establecimos en Ucrania».


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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