El flanco sur de la OTAN amenazado

El general alemán Hans-Lothar Dömrose acompaña en la base de San Gregorio en Zaragoza a Jens Stoltenberg y Pedro Morenés

Redacción

Con ocasión de la visita de la cúpula de la OTAN a España para la finalización del ejercicio Trident Juncture 2015, el Secretario General de la Alianza, Jens Stoltenberg, y su segundo de abordo, el estadounidense Alexander Vershbow, reconocieron, por primera vez desde el inicio del conflicto en Ucrania, que los países del sur de Europa se enfrentan, también, a importantes amenazas a las que la OTAN debe hacer frente.

Desde la intervención rusa en Ucrania y su posterior anexión de la península de Crimea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la mayor alianza militar del mundo, se ha concentrado obsesivamente en la amenaza proveniente de su histórico enemigo. Durante este período de tiempo, los países del sur han visto con preocupación cómo la atención de la Alianza se centraba únicamente en la amenaza a los países del Este, ignorando la inestabilidad, la inseguridad y el caos existentes en el flanco sur del territorio europeo.

«No te metas con nosotros»
El resurgir del gigante ruso y el miedo que la situación ha generado entre los antiguos miembros del bloque soviético han provocado que la OTAN reaccione de manera rápida y enérgica para apaciguar a los nuevos socios orientales y mandarle un mensaje claro a Rusia: “no te metas con nosotros”, en palabras del Vicesecretario General de la Alianza, Alexander Vershbow.

Para ello, la OTAN ha duplicado el número de efectivos de la Fuerza de Respuesta (NRF en inglés) hasta cuarenta mil personas y ha creado la Very High Readiness Joint Task Force (VJTF), la punta de lanza capaz de desplegarse en una semana –la avanzadilla en cuarenta y ocho horas– que España liderará en 2016. Además, la Alianza ha creado depósitos preposicionados de armas, vehículos y equipamiento así como cuarteles generales que sirven de puestos de mando y control en Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Bulgaria y Rumania. Asimismo, la OTAN ha incrementado sus patrullas aéreas y marítimas en el Este así como el número de ejercicios, más de trescientos este año, el mayor número desde la Guerra Fría como recordó ayer Vershbow en Madrid.

Pero, como dijo el Ministro de Defensa español, Pedro Morenés, “la mirada de la OTAN debe abarcar un horizonte de trescientos sesenta grados” y, con ello en mente, los países del sur han hecho todo lo posible para que no se les olvide. Tanto es así que España se vio obligada a vetar el traslado del ejercicio Trident Juncture, el mayor ejercicio de la OTAN en más de una década, desde Portugal, España e Italia a los países del Este.

Finalmente, ese esfuerzo parece haber sido recompensado ayer con el reconocimiento del Secretario General de la OTAN de que “la inestabilidad y los riesgos del flanco sur están ya muy cerca de las fronteras de la OTAN”.

La inestabilidad inspira a los que nos quieren hacer daño
Este desafío que amenaza al sur de Europa es más complejo que el que amenaza a los países del Este ya que, como afirmó el Vicesecretario General en Madrid, “desde Afganistán, pasando por Oriente Medio y cruzando el Norte de África, vemos un patrón de violencia e inestabilidad. No [se trata] de una amenaza, sino de múltiples, con muy diversas causas, desde insurgencias hasta Estados que están colapsando, presentando múltiples desafíos”.

La guerra civil en Siria, el caos en Irak, la presencia de Al-Qaeda en Malí o la aparición del autodenominado Estado Islámico en Libia, han llevado a la inestabilidad y la inseguridad hasta las puertas de Europa. Como recordaba ayer Vershbow, “esa inestabilidad ha inspirado a aquéllos que miran a Europa como un faro de esperanza y de paz a arriesgar sus vidas en busca de seguridad para sus familias, incitando la mayor oleada de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial”. Sin embargo, la OTAN ha tomado nota tras observar que esa inestabilidad “también ha inspirado a aquellos que nos quieren hacer daño a llevar a cabo actos de terror”.

Como primera medida, la OTAN ha dado un impulso al programa de Vigilancia Aérea del Terreno (AGS en inglés), un proyecto que llevaba años de retraso debido a su alto coste, mediante el despliegue, en la base aérea italiana de Sigonella, de cinco drones Global Hawk. Este proyecto será, según Stoltenberg, “clave para proteger a los países del sur”.

Con una OTAN rodeada de múltiples y diversas amenazas, “con una Rusia resurgente en un lado y caos en el otro, sería fácil ver un futuro desalentador” como dijo Vershbow. Sin embargo, el Vicesecretario General de la Alianza Atlántica se mostró optimista con la capacidad de evolución y adaptación de la OTAN y recordó que la Alianza mantiene, y continuará manteniendo, “su visión rectora: una Europa unida, libre y en paz dentro de una comunidad euro-atlántica segura y fuerte”.

Por si cabía alguna duda de su voluntad, ayer el Secretario General Stoltenberg lanzó un aviso para navegantes: “la OTAN está perfectamente preparada para defender a cualquier aliado de cualquier amenaza”. Tanto el Este como el Sur esperan no tener que comprobarlo nunca.


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