El patio trasero de Europa (III)

Por Luis A. Moreno Hernández.

Ante el conflicto de Mali tenemos que ver cómo afecta todo ello a los intereses occidentales y, en particular, a los españoles. En Occidente se tiene la impresión de que lo que ocurra en Malí no tiene nada que ver con la situación que vivimos en nuestras ciudades. Nada más lejos de la realidad.

La Directiva de Defensa Nacional que presentó el pasado 2 de Agosto el actual Ministro de Defensa, Pedro Morenés Eulate, nos habla en apenas diez folios de la política que ha de seguir España a la hora de defender los intereses estratégicos nacionales. Según lo expresado en la misma, se busca que España se centre en lo que han denominado amenazas no compartidas, es decir, ha de centrarse en la defensa de aquello que nadie nos ayudará a defender[1]. Por ello, la inestabilidad en Malí ha de ser considerada como una fuente de peligro para España, y más teniendo presente que se encuentra apenas a 1.200 kilómetros de las Islas Canarias.

Los servicios secretos de los países occidentales temen el recrudecimiento de la situación, y prevén una ola de ataques en represalia a la intervención occidental en Malí. De hecho, la Unión Europea ha montado una misión con base en Níger con el objetivo de adiestrar a las fuerzas de seguridad en la lucha contra el crimen y el terrorismo y que es mandada por el Coronel de la Guardia Civil Francisco Espinosa Navas[2].

Ante esta situación, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acordó el pasado 13 de Octubre, el establecimiento de una intervención en Malí después de que las autoridades de Malí solicitaran a finales de septiembre una intervención que autorizase el despliegue de una fuerza militar de la Economic Community of West African States ECOWAS (en castellano, Comunidad Económica de Estados de África Occidental CEDEAO) para recuperar el control de la zona norte del país. Sin embargo, por todos es sabido que el verdadero impulsor del establecimiento de la misión es Francia, interesada en no perder su status de potencia colonial. Con este objetivo, Francia tiene desplegadas gran cantidad de tropas en el continente africano, con bases militares en países que con anterioridad habían sido colonias[3]. 

La Resolución 2071 (2012) adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene como objetivo conformar una fuerza internacional que apoye al gobierno de Malí y a sus fuerzas armadas para reconquistar el norte independizado y que en la actualidad está en manos de grupos yihadistas radicales. Esta intervención parece indispensable para solucionar el conflicto. Pero, al mismo tiempo, existen varias dudas sobre la misma. Una de ellas es saber si el gobierno de transición (formado tras el golpe de estado que derrocó al Presidente Amadou Toumani Touré) podrá aprovecharse de la intervención y retomar el camino de la democracia celebrando elecciones presidenciales. Para ello, es indispensable retomar el control de la región de Azawad, ya que es necesario el concurso de los habitantes de la región en las elecciones presidenciales.

Por otro lado, habrá que saber como se va a articular la intervención militar. El Consejo de Seguridad ha dado un plazo de 45 días para planificar la misión. La CEDEAO se ha comprometido a desplegar una fuerza de 3.300 soldados pero carece de la capacidad operativa necesaria para ponerla en marcha con garantías, por lo que necesitará apoyarse en otras organizaciones internacionales con mayores recursos y experiencia.

Debido al impulso de Francia, probablemente el apoyo corra a cargo de la Unión Europea, aunque habrá que ver si sus socios europeos están dispuestos a hacer grandes desembolsos. Por no hablar de la dificultad de explicar a sus sociedades el despliegue de tropas.

También habrá que tener en cuenta la disposición de los militares golpistas, ya que éstos son renuentes a permitir la presencia de tropas extranjeras especialmente en la capital, por lo que la fuerza se tendrá que desplegar lejos de ella. A esto tendremos que añadir la falta de apoyo a la misión de Argelia y Mauritania (algo que veremos con más detenimiento más adelante), y el recelo de Níger y Nigeria, a quienes les preocupa que una intervención mal desarrollada termine desestabilizándoles a ellos mismos y provocando un enfrentamiento interno con los islamistas.

A la hora de planificar la operación, cada una de las partes tratará de defender sus propios intereses dentro de los objetivos de la misión general. Mientras que para los países de la región su intención principal será restaurar las fronteras alteradas y el restablecimiento de la paz y la seguridad en la zona, para los países occidentales su objetivo será luchar contra la implantación del terrorismo en la región y evitar la inmigración ilegal hacia el norte.

En la actualidad, no está previsto que la Unión Europea participe directamente con fuerzas en la misión, aunque no es descartable algún tipo de asistencia técnica y logística. Como es lógico, hasta ahora la preocupación a que se establezca un foco de inestabilidad, ha sido mayor entre los países del sur de la Unión Europea que entre los del norte, y no tanto por evitar la ruptura de la integridad territorial de Malí sino porque la falta de iniciativa aumenta su exposición a las actividades terroristas, a los tráficos ilegales de drogas y armas, a las migraciones ilegales y a los secuestros. Y, en cierto modo, es lógico ya que los flujos migratorios hacia el norte encuentran en nuestro país un primer obstáculo. Es por este motivo por el que las autoridades españolas vienen tiempo reclamando a sus socios europeos más colaboración a la hora de controlar esta marea humana.



[1] Las amenazas no compartidas de España son aquellas que no se ven amparadas por la protección de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, es decir, Ceuta, Melilla, Islas Chafarinas, Peñón de Vélez de la Gomera e Islas de Alhucemas.

[3] La existencia de estas bases francesas en la región occidental de África son vistas como una ayuda para los Estados Unidos, ya que desde hace un tiempo las autoridades estadounidenses han establecido en la región el mando militar del AFRICOM.


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