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Ingeniería armamentística de los Caballeros de la ...

Ingeniería armamentística de los Caballeros de la Orden de Malta

Dr. D. Vicente González-Prida y Díaz.

La Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (Orden de Malta) surgió en plena Edad Media y en el contexto de las cruzadas como institución religiosa y militar, cuyos caballeros defendían a los enfermos y peregrinos en los territorios conquistados de Tierra Santa. Tras la pérdida de Jerusalén, la Orden se trasladó a Chipre, Rodas y, finalmente a la isla de Malta cedida por el Emperador Carlos V. A cambio de esta cesión, la Orden de Malta entregaba anualmente un halcón maltés al monarca español, y se comprometía a custodiar la isla así como la ciudad de Trípoli, en el norte de África, de los ataques piratas.

Por lo general, la Orden de Malta era muy experimentada en guerra naval, y los caballeros solían compensar su número escaso con la aplicación de las últimas tecnologías e innovaciones en las armas de la época. De ese modo, utilizaban armaduras anatómicas elaboradas con materiales cómodos y ligeros que optimizaban las cualidades del combatiente a la par que disminuían la fatiga de éste.

La aplicación de determinados aceros permitía la fabricación de armaduras más flexibles y con mejor resistencia a los embistes y estocadas de otros materiales. Todo ello fue mejorado además por la implementación de un mayor grosor de metal en las zonas más vitales así como por el uso de pliegues en la chapa metálica que amortiguaba los impactos de forma más eficiente que las chapas planas. En general, en combate cerrado, esta armadura evolucionada respecto las habituales de su tiempo, les ahorraba prestar una atención innecesaria a impactos menores.

Aparte de proteger el tronco, la armadura presentaba también musleras, escarpines, así como cascos integrales de múltiples formas según la táctica de cada misión. De ese modo, en el caso de operaciones por ejemplo que requerían rapidez de movimiento y donde se primaba la visión del entorno, se solían emplear cascos abiertos y elementos de armadura ligeros, como petos y zapatos bajos, más flexibles y rápidos de movimiento que las usuales botas.
Los caballeros estaban instruidos y entrenados exhaustivamente en el uso de armas de fuego. De ese modo, en los combates navales solían aplicar el fuego de mosquetería o arcabuz como paso previo al abordaje, para barrer la cubierta enemiga propagando incendios y generando confusión.

Aparte de armas de fuego, la espada tardo-medieval de hoja recta y media longitud, era el arma principal que les distinguía como caballeros. Con un gran entrenamiento al que se dedicaban diariamente, los Caballeros de Malta eran grandes esgrimistas, normalmente superiores en nivel respecto sus enemigos.

Aparte del equipamiento habitual de los Caballeros de Malta, cabe subrayar otros ingenios desarrollado por esta Orden.

Durante el periodo en el que la sede de la Orden se encontraba en la isla de Malta y hasta 1798 en que aconteció la invasión Napoleónica, los Caballeros de Malta destacaron entre otros motivos por el control militar del Mediterráneo. Este control aseguraba el comercio marítimo de los reinos cristianos sobre la piratería berberisca. Fue no obstante en el siglo XVI, concretamente en 1.565, cuando tuvo lugar el asedio de la isla desde mayo a septiembre de ese año por parte del Imperio Otomano. En dicho asedio, los Caballeros de Malta, junto con soldados del entonces Imperio Español, defendieron la isla a pesar de ser en gran medida superados en número por las tropas invasoras.

Para poder vencer a tan temible adversario, los caballeros emplearon técnicas creativas que contribuyeron a su éxito en la defensa de la isla y que fueron imitadas con posterioridad por los distintos ejércitos de la época. En particular y aparte de mosquetes y cañones, emplearon algunas armas que eran inusuales en aquel tiempo.

En ese sentido, nos encontramos por ejemplo con el conocido como “fuego griego”. Éste se supone que era un arma bizantina, aprendida por los caballeros durante la época de las cruzadas. Este “fuego griego” consistía básicamente en granadas cerámicas u ollas de barro que contenían un polvo negro y podían ser lanzadas hasta 30 metros. Se supone que la composición era una mezcla de petróleo, nafta, azufre y resina entre otros productos químicos.

Junto con estas granadas, los Caballeros de Malta mejoraron el sistema siendo probablemente los primeros en lanzar al enemigo aros de fuego. Los aros de fuego estaban hechos de madera empapada en líquidos inflamables e impregnados en pólvora. Este arma fue especialmente diseñada como artilugio anti-personal contra los turcos, de modo que los encendían y los arrojaban con unas pinzas sobre los atacantes, pudiéndose enredar varios de éstos en un mismo aro. De esta manera, las túnicas tradicionales turcas se incendiaban teniendo un efecto devastador.

Asimismo, durante el asedio se desarrolló y empleó un sistema lanzallamas que se trataba de una especie de lanza medieval que desprendía una llamarada a varios metros durante unos pocos minutos, si bien tenían un alcance bastante corto. Estas lanzas eran alimentadas por una mezcla de resina de azufre y aceite de linaza.

De todo lo anterior da cuenta uno de los arcabuceros que luchaban en el contingente español durante el asedio, Francesco Balbi. Nacido en Correggio, este arcabucero mantuvo un diario donde relató como testigo presencial todo el sitio de Malta, describiendo la solidez de las fortificaciones, la gran determinación y estrategia de los defensores, así como el empleo de armas defensivas que no estaban disponibles en ningún otro ejército de la época.

Siendo el Imperio Otomano una de las potencias navales del Mediterráneo en el s. XVI y superando en número a los defensores de Malta durante el asedio de 1565, los ingenios armamentísticos desarrollados por la Orden de San Juan de Jerusalén, a la par que su coraje y valentía, hicieron que su victoria épica fuese celebrada en toda Europa y que incluso se denominara “la última batalla de las cruzadas”.

Fue tal la importancia en la defensa de la isla que la capital de Malta (La Valeta), lleva el nombre del Gran Maestre de la Orden durante el tiempo del asedio: Jean Parisot de la Valette quien la fundó.

Tras este acontecimiento, en 1571 la batalla de Lepanto infligió una derrota naval decisiva al Imperio Otomano que dejó de ser una amenaza naval grave a los reinos occidentales del Mediterráneo.

Con todo ello, no había hidalgo, noble o aventurero de cualquier potencia occidental que no deseara postular a ser Caballero de la Orden de Malta.

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Fuentes y lecturas adicionales:

  • Alfonso Ceballos-Escalera y Gila, Antonio Sánchez de León y Cotoner, Dolores Palmero Pérez. La Orden de Malta en España (1802-2002). Ed. Palafox & Pezuela (2002). ISBN: 978-84-930-3109-1
  • Alicia Cámara Muñoz. Los ingenieros militares de la monarquía hispánica en los siglos XVII y XVIII. Ed. CEEH (2005). ISBN: 978-84-934-6431-8.
  • Carlos Morenés y Mariátegui. Historia resumida de la Soberana Orden de Malta. Instituto Complutense de la Orden de Malta (1995)
  • Cesáreo Fernández Duro. Armada Española (desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón). Instituto Historia y Cultura Naval (2008).
  • Ernle Bradford. The Great Siege: Malta 1565. Ed. Open Road Media (2014). ISBN: 978-14-976-3786-3
  • Francesco Balbi di Correggio. El asedio de Malta 1565. Ed. Penguin (2003). ISBN 0-14-101202-1.
  • http://www.armada.mde.es/ArmadaPortal/
  • http://www.curistoria.com/2010/01/fuegos-artificiales-en-el-sitio-de.html
  • http://www.newadvent.org/cathen/09047a.htm
  • http://www.orderofmalta.int/?lang=es
  • Hugo O’Donnel y Duque de Estrada. La orden de Malta en las jornadas del Instituto de Historia y Cultura Naval. La orden de Malta, la mar y la Armada (III). Ciclo de conferencias (2011). Cuaderno nº63 del Instituto de Historia y Cultura Naval.
  • Jaime Salazar y Acha. Los caballeros de san Juan y las distintas etapas de su actuación naval en la edad media. La orden de Malta, la mar y la Armada (III). Ciclo de conferencias (2011). Cuaderno nº63 del Instituto de Historia y Cultura Naval.
  • Jaime Salvá. La Orden de Malta y las acciones navales españoles contra turcos y berberiscos en los siglos XVI y XVII. Instituto Histórico de Marina (1944)
  • José Cervera Pery. Los marinos de la orden. Perfiles y exigencias. La orden de Malta, la mar y la Armada (III). Ciclo de conferencias (2011). Cuaderno nº63 del Instituto de Historia y Cultura Naval.
  • Juan de A. Gijón Granados. La Casa de Borbón y las órdenes militares durante el s. XVIII (1700- 1809). Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, (2009). ISBN: 978-84-692-6752-3
  • Manuel Gracia Rivas. Los buques hospitales de la orden de Malta: pasado, presente y futuro. La orden de Malta, la mar y la Armada (III). Ciclo de conferencias (2011). Cuaderno nº63 del Instituto de Historia y Cultura Naval.
  • Pedro Fondevilla Silva. Las galeras de Malta en la segunda mitad del siglo XVIII. La orden de Malta, la mar y la Armada (III). Ciclo de conferencias (2011). Cuaderno nº63 del Instituto de Historia y Cultura Naval.
  • Tim Pickles. Malta 1565. Last battle of the Crusades. Ed. Osprey Publishing (1998). ISBN: 978-18-553-2603-3.

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