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“Los afganos quieren paz y progreso, no insurgenci...

“Los afganos quieren paz y progreso, no insurgencia”

Marta Delgado Delgado/ Madrid.

El coronel del Regimiento de Infantería Ligera ‘Príncipe’ nº3, Fernando García González-Valerio, ha compartido con CISDE sus experiencias en la misión del ISAF en Afganistán. Entre otros aspectos, el coronel, ha revelado el arduo trabajo que lleva a cabo el Regimiento en la zona de operaciones y la evolución de la población afgana. En cuanto a la repliegue de las tropas de la OTAN el próximo año, el coronel González-Valerio se muestra optimista, confía que la población pueda asumir su propio destino.

La misión que está llevando a cabo España, junto a otros países, en Afganistán está cada vez más próxima a su fin y después de once años, muchos españoles desconocen la labor ejercida en el teatro de operaciones. ¿Podría especificar la misión del Regimiento de Infantería Ligera “Príncipe” nº3 en Afganistán?
Nuestra misión en esta operación es múltiple y algo compleja; tenemos que mantener la seguridad en la provincia de Badghis, en el NW de Afganistán donde estamos desplegados y para ello es fundamental dejar al Ejército y a la Policía afgana en condiciones de asumir completamente todas las operaciones de seguridad. Además, hay que potenciar los proyectos de desarrollo con las autoridades locales, ayudándoles a identificarlos y hacerlos realidad. Por último, está el complicado cometido de  apoyar la gobernabilidad del país, ayudarles y hacerles ver que están más que capacitados para asumir su propio destino para poder entonces iniciar  el repliegue del contingente español.

Como coronel de Regimiento de Infantería Ligera, ¿a qué dificultades se enfrenta en una misión como la de Afganistán?
Los desafíos son varios: lo primero, cohesionar un contingente en el que participa personal que aportan las diferentes capacidades que se necesitan no sólo del Ejército de Tierra, sino también de la Armada, Ejército del Aire y Guardia Civil. Otro desafío es el terreno y en esta época del año, la climatología. Ambos limitan en parte la capacidad para llevar a cabo operaciones, bien por la falta de visibilidad, por las temperaturas y sobre todo por el estado de los caminos, que se vuelven en gran parte impracticables. Otro factor clave en el tipo de operaciones que llevamos a cabo, es lo que se denomina “aproximación integral”; es un enfoque que hay que tener, tanto desde el punto de vista militar como civil para ayudar a la gobernabilidad y al desarrollo. Tenemos que ser capaces, no sólo de llevar a cabo operaciones militares, siempre en apoyo del Ejército afgano, sino de coordinar todos los esfuerzos que se hacen en la provincia de Badghis. Actualmente, nuestro objetivo para dentro de unos meses es conseguir que las autoridades de la provincia, junto con el ejército y la policía, sean capaces de asumir el gobierno,  de su propio país en todos los sentidos. En nuestro caso, como Equipo de Reconstrucción Provincial, estos objetivos descritos se centran en  la provincia de Badghis.

Otro desafío va a ser el mantener la tensión necesaria durante los seis meses de la misión. Es un período largo, perfectamente asumible por el contingente, pero hay que saber graduar la tensión, para no bajar la guardia, pero con algún momento de menor intensidad.

¿De qué acciones llevadas a cabo por su Regimiento en Afganistán se siente más orgulloso?
Por el momento, -tan solo llevamos dos meses-, quiero destacar la disponibilidad del personal y de la motivación de los soldados y de los cuadros de mando. Como prueba, podría citar que en mitad del relevo tomamos parte en la Operación Worker Ant, una operación en apoyo de un convoy de suministros semestrales del Ejército afgano en el NW de la provincia y que revestía importantes dificultades; poco después tuvimos el primer enfrentamiento serio con la insurgencia en otra operación en el valle de Darra e Bum, de la que salimos airosos. Estoy convencido de que la actitud, la preparación y la moral lo son todo en una misión tan larga y complicada.

Esta misión que realizan las Fuerzas Armadas españolas es una de las más duras y largas de su historia reciente, ¿cómo se prepara un infante en territorio nacional?
La preparación que se lleva a cabo es exhaustiva. Aunque antes de la operación se lleva a cabo un período intenso de seis meses, no hay que perder de vista que la base es la preparación que se adquiere a lo largo de los años gracias a la profesionalización de la tropa. Sobre esta base, el período específico se empieza lógicamente de abajo a arriba. Primero las unidades más pequeñas, como son los Pelotones, Secciones, etc., hasta llegar al nivel Agrupación. Son muchos meses en los que hay que formar conductores para los vehículos antiminas MRAP (RG-31 y LMV), preparar a los tiradores de los diferentes sistemas de armas, integrar a lo que llamamos capacitadores (zapadores, personal de transmisiones, personal de sanidad, equipos para apoyo aéreo, de mantenimiento, etc.). Para integrar todas estas capacidades, hay que poner en común las diferentes tácticas, técnicas y procedimientos, conocerse, saber qué se puede pedir a cada cual -la individualidad de cada persona es un factor clave- y practicar, practicar y practicar. Ya conoce el viejo dicho militar, de “cuanto más sudor en tiempo de paz, menos sangre en la guerra.”

Y un coronel de Regimiento como usted, ¿cómo se prepara cuando está en España?
Como se imaginará, es una cuestión de años. Una buena parte de los coroneles de hoy en día cuentan con una amplia experiencia, tanto en nuestras unidades, (en mi caso de Infantería ligera: BRILAT y BRIPAC), como en misiones en el exterior, completado con destinos en Cuarteles Generales multinacionales. La preparación inicial de la lejana Academia General Militar se continúa con diversos cursos de capacitación militar, con la experiencia adquirida en años, sumado a la veteranía y sensatez que dan los años de servicio, hacen que tengamos un nivel de preparación muy elevado. Aparte, durante la fase de preparación del contingente para esta misión, el Coronel Jefe de la Agrupación, también es “audiencia a adiestrar”, por lo que no me he librado de charlas, conferencias, ejercicios, etc., que han completado mi puesta a punto para Afganistán.

¿Cómo es el día a día del Regimiento de Infantería Ligera ‘Príncipe’ en Afganistán?
La vida diaria es apasionante, y muy dura. Aunque ningún día se parece al anterior, las actividades sí son a veces repetitivas. En las bases avanzadas de combate, la rutina es guardia, patrulla, operación y vuelta a empezar. Son unas condiciones de vida duras, especialmente en invierno. Hoy, día en que estoy contestando a la entrevista, tenemos 10 º C bajo cero y una nevada tremenda. Luego en cambio, cada vez que se lleva a cabo una operación o una patrulla, nunca hay repetición. Las medidas que se toman, con una profesionalidad y rigor que asombran -a profanos y a expertos- hacen que no exista la palabra rutina. Las dificultades que se encuentran nuestros soldados, bien por la acción de la insurgencia o por el estado del terreno o de los caminos, hacen que puedan superarlas gracias a dos factores clave: preparación y determinación.

Después de once años de misión en Afganistán ¿qué evolución ha observado en el terreno?
Con mi experiencia, sólo puedo comparar lo que ha evolucionado esta provincia desde 2008 y le puedo decir que es mucho. No podemos pretender juzgar cómo está este país con estándares occidentales; Afganistán es uno de los países más pobres y violentos del mundo. Desde hace cuatro años, no sólo han mejorado las carreteas, las condiciones de vida y la economía; han evolucionado las mentalidades de una gran mayoría de la población, hay más ganas de paz y estabilidad y sobre todo, un mayor sentido de que van a ser los afganos quienes serán responsables de su propio destino.

Ahora que usted se encuentra en el terreno afgano ¿cómo son las relaciones del Regimiento de Infantería Ligera con la población afgana?
Las relaciones hay que dividirlas en tres niveles; en el nivel oficial, es decir del Contingente con las autoridades provinciales y locales, son muy buenas. Tenemos una relación fluida, con confianza y se reconoce a España el esfuerzo que estamos llevando a cabo tanto militarmente como en inversiones de desarrollo (realizadas a través de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo). En el nivel de los asesores (equipos militares que asesoran a las unidades del Ejército afgano), diría que son excelentes, por el compromiso de los cuadros de mando que están permanentemente con sus homólogos afganos y por último, el del personal que participa en operaciones y patrullas, que lo definiría de respeto mutuo, por no tener un contacto excesivamente frecuente con la población.

¿Cree que el Gobierno afgano será capaz de controlar a los talibanes sin la ayuda internacional a partir de 2014?
El Gobierno afgano seguirá contando con ayuda internacional después de 2014; la cuantificación y materialización de esta ayuda está todavía pendiente de definirse, pero ya se ha dicho que continuará. A pesar de la ayuda, que seguirá siendo muy importante para el Gobierno afgano, creo que los afganos están preparados para asumir su destino. Afganistán será lo que quieran sus habitantes y creo que quieren paz y progreso, a pesar de la insurgencia.

Se ha fijado como fecha de finalización del despliegue 2014, y su contingente sería el penúltimo ¿cómo valora poner fecha de salida a una misión tan importante y que repercute tanto en el entorno internacional?
El haber anunciado la fecha del fin de las operaciones de ISAF es una decisión política, que además se ha tomado en consenso con el resto de las naciones que participan en la misión internacional de la OTAN (ISAF) y de acuerdo con la mejora en la situación de seguridad y en el nivel alcanzado por el Ejército afgano para hacerse cargo de las operaciones sin la ayuda de las unidades de ISAF.

¿Cómo están influyendo los problemas económicos actuales que está atravesando el panorama internacional en la misión de Afganistán?
Tanto las Fuerzas Armadas, en este caso a través del Mando de Operaciones, como el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de AECID, siguen comprometidos con la operación en la medida de sus posibilidades. Cesar el apoyo y la ayuda que se proporciona en Afganistán sería contraproducente para la seguridad de nuestras tropas desplegadas.

Dentro del Regimiento de Infantería ligera que usted lidera, ¿existe algún infante que conozca la lengua farsi? Si no es así, dado que últimamente ha habido serias complicaciones con los intérpretes que dispone las FAS en el teatro ¿no le parecería importante que alguno de ellos conociera el idioma para actuar como una fuerza terrestre?
Desgraciadamente no tenemos a nadie destinado en el Regimiento que hable ni darí ni pastún, que son las dos lenguas que se hablan en la provincia. Sí le puedo decir que en la fase de preparación, hemos contado con profesores de darí, para iniciarnos en el idioma, más como medida de cortesía e integración que como una necesidad operativa. Aquí en Afganistán, disponemos de un muy competente equipo de intérpretes, mitad nacionales y mitad locales, que son nuestros oídos sobre el terreno. Son una pieza clave dentro de nuestro equipo, como se imaginará.

Su experiencia militar en los terrenos de conflicto como Mozambique, Bosnia o Kósovo han podido dar lugar a numerosas experiencias. Por tanto, ¿cuál ha sido el momento más difícil de su carrera? Y ¿el más difícil en Afganistán?
Los momentos más difíciles han sido en los dos mandos independientes que he tenido; el primero, en la Tercera Bandera Paracaidista, en Murcia, como teniente coronel y el segundo, en el Regimiento Príncipe de la BRILAT, en Asturias. En los dos destinos he estado encuadrado en una Brigada pero también en las dos ocasiones me encontraba separado geográficamente del grueso de la unidad. Esto, aunque tiene muchas ventajas, también tiene una mayor responsabilidad al ser el máximo responsable de las actividades diarias. Por una parte hace que tu capacidad de mando y liderazgo sea clave para impulsar las actividades diarias, para ser el responsable del nivel de preparación, y para  la moral y cohesión del equipo de lideras.

En Afganistán, el momento más difícil es el conjunto de toda la misión. Como Jefe de una fuerza desplegada superior a mil hombres, con operaciones diarias, en condiciones climatológicas adversas y en un terreno humano y geográfico difícil, te hace asumir una gran responsabilidad. Por otra parte, tengo que indicarle que este mando es un absoluto privilegio. Este puesto es posiblemente el más envidiado por los Coroneles de todas las Fuerzas Armadas, por la responsabilidad que implica.

Recordando la misión desempeñada hace tres años en Beyragh-e-Sabz, ¿qué aspectos puede trasladar de ésta a la que se enfrenta este otoño en Afganistán?
Todas las órdenes que se imparten tienen que estar muy bien asesoradas, trabajadas y meditadas; aquí no hay lugar para la improvisación. Hay que asumir los riesgos necesarios para el cumplimiento de la misión, pero este riesgo tiene que estar muy meditado y sopesado. No tengo nada más valioso bajo mi responsabilidad que la vida de los hombres y mujeres bajo mi mando y soy plenamente consciente de ello.

Esta misión de Afganistán, en la que ya ha estado en otras ocasiones, ¿le parece más complicada que las que ha desempeñado en otras zonas de conflicto? Si es así, ¿por qué?
Con toda seguridad, sí. Por el nivel de amenaza existente, por el terreno y condiciones climatológicas y como decimos, porque en Afganistán nada es lo que parece; la información que se recibe es confusa, todo el mundo tiene intereses no declarados y hay actores que juegan a dos bandas. Es una misión muy compleja, diferente cada día y muy exigente. Hay que estar muy alerta, no hacer cosas iguales dos días seguidos y aparte hay que coordinar aspectos muy diferentes, tanto militares como civiles.

Y finalmente, ¿qué objetivos espera cumplir en esta misión del Regimiento?
Aparte de los marcados militarmente en la misión, elevar aún más el grado de adiestramiento del Regimiento (en este caso del Batallón Toledo), cohesionar el equipo que estamos desplegados -que tiene unas capacidades impresionantes- y en una palabra, mantener el nivel que la BRILAT y los diferentes contingentes españoles siempre han dejado en las operaciones en el exterior.


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