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Orígenes de la creación de las Fuerzas Policiales de España (3ª Parte)

Por David Odalric de Caixal i Mata de Armagnac
Decano del Campus Internacional de Seguridad y Defensa

La Guardia de Asalto
El Cuerpo de Seguridad y Asalto fue un cuerpo policial español creado el 30 de enero de 1932 durante la Segunda República con el objetivo de disponer de una fuerza policial para el mantenimiento del orden público fiel a la República. La policía española fue creada en 1824 mediante una real cédula del rey Fernando VII. Tras muchos avatares y reorganizaciones, se funda en 1844 el Cuerpo de Protección y Seguridad, un cuerpo civil de policía, distinto del militarizado que constituía la Guardia Civil. Fue en 1887 cuando se determinó que la policía comprendía dos servicios: el de Vigilancia y el de Seguridad, dependientes ambos del Ministerio de la Gobernación. Según un real decreto de 25 de noviembre de 1930, se aprueba un nuevo reglamento de la policía. Mediante este decreto, la policía gubernativa se ponía bajo el mando directo y único del Director General de Seguridad (dependiente del Ministro de Gobernación).

La policía se compondría de dos cuerpos: el Cuerpo de Vigilancia y el Cuerpo de Seguridad, atribuyendo a ambos carácter civil. Sin embargo, el Cuerpo de Seguridad se regía por normas militares, estando sus componentes sujetos al Código de Justicia Militar. Sus funciones comprendían el mantenimiento del orden público, la seguridad personal, el respeto a las propiedades y la observancia de las leyes. Dentro de este Cuerpo, se crea la denominada Sección de Gimnasia, encargados del mantenimiento del orden público. Con la llegada de la II República en 1931, aumenta la inestabilidad social. A ello se une el hecho de que la policía no goza ni del apoyo ni de la confianza de los nuevos gobernantes republicanos. Miguel Maura Gamazo, político republicano conservador que fue nombrado ministro de la Gobernación del Gobierno Provisional de República, acometió la tarea de adaptar el antiguo Cuerpo de Seguridad a las nuevas necesidades: crear rápidamente otra fuerza, para hacer frente a las alteraciones del orden en las ciudades, más ágil y con más moderno armamento, dejando a la Guardia Civil la custodia del campo, su auténtica misión. Ese mismo año, el 17 de mayo de 1931 se reorganizó el Cuerpo de Seguridad y se le adscribieron las llamadas Compañías de Vanguardia (posteriormente denominadas Sección de Guardias de Asalto), utilizando como base la ya existente Sección de Gimnasia del Cuerpo de Seguridad. Integrada en el Cuerpo de Seguridad, la Sección de Guardias de Asalto constituyó una fuerza de choque destinada a actuar en las aglomeraciones con motivo de festejos, desfiles, manifestaciones, etc., y en los intentos de alteración del orden público. Se trata de los antecesores de los actuales antidisturbios. Sus miembros fueron mejor dotados y equipados para la conservación del orden público que la Guardia Civil.

Historia
Finalmente, el 9 de febrero de 1932, una parte del Cuerpo de Seguridad se transformó en Guardias de Asalto, pasando el cuerpo a denominarse Cuerpo de Seguridad y Asalto. Fue nombrado Muñoz Grandes primer jefe y fundador del Cuerpo, por el entonces Director General de Seguridad José Valdivia en el cuarto gobierno presidido por Manuel Azaña, permaneciendo al frente de la nueva policía republicana hasta 1935. Para su nombramiento influyó la gran fama adquirida al organizar y dirigir las tropas regulares de Marruecos. Así se convirtió en el máximo responsable del orden público en las grandes ciudades. El 24 de abril de 1932, según el autor Salas Larrazábal, se autorizaba el aumento de la dotación del Cuerpo de Seguridad y Asalto a un coronel, dos tenientes coroneles, 12 comandantes, 57 capitanes, 177 tenientes, 302 suboficiales y sargentos, y 3.896 cabos y guardias.

El 8 de septiembre del mismo año, se autorizaba un aumento de 2.500 guardias. En enero de 1933, este cuerpo interviene junto a la Guardia Civil en la represión de los Sucesos de Casas Viejas, en el cual mueren más de 20 vecinos de la localidad. La brutalidad empleada por las fuerzas represivas conmociona a la opinión pública española. Así, en 1936, según el citado autor, el número de integrantes del Cuerpo de Seguridad y Asalto era de 17.660: 450 jefes y oficiales, 543 suboficiales y 16.667 guardias, de los que unos 8.000 pertenecían a la sección de Seguridad y el resto a la de Asalto. El cuerpo tenía 50 compañías distribuidas en 16 grupos (3 en Barcelona, 2 en Valencia, etc).

Durante la Guerra Civil, el Cuerpo se alineó fundamentalmente con el Gobierno de la República, siendo uno de los cuerpos donde menos apoyos tuvo la sublevación del General Francisco Franco, que posteriormente se convirtió en la élite del Ejército Popular. Un 70 por ciento, según estimaciones de Salas Larrazábal, se mantuvieron leales al Gobierno. Sin embargo, los acuartelamientos de Zaragoza, Oviedo y Valladolid se sumaron a la sublevación. De todos los cuerpos policiales que habían quedado en la zona gubernamental era el mejor visto por la mayor parte de la población. Esto hizo que gran número de militares decidieran ingresar en este cuerpo, para evitar los recelos y suspicacias que su profesión creaba. Hasta el punto de que Largo Caballero tuvo que prohibir a los oficiales del ejército pasarse a la Guardia de Asalto sin autorización expresa del Ministerio de la Guerra. Sin embargo, la vida del cuerpo estaba llegando a su fin.

La Guardia Civil había sido transformada por el gobierno republicano en Guardia Nacional Republicana, siendo fusionada, por decreto, el 27 de diciembre de 1936, con el Cuerpo de Seguridad y Asalto para formar el Cuerpo de Seguridad Interior. El cual a su vez fue disuelto por los vencedores de la contienda al terminar ésta. Por ello, tras la contienda, la Ley de 15 de marzo de 1940 promulgada por Francisco Franco hace desaparecer el cuerpo de carabineros integrándolo en la Guardia Civil. Los miembros de la Guardia de Asalto que superaron los expedientes de depuración, se integraron en la recién creada Policía Armada (popularmente «los grises»).

Organización
El Cuerpo de Seguridad y Asalto estaba organizado militarmente y distribuido en pelotones (de veinticinco guardias), que agrupados en compañías, se desplegaban por las principales ciudades españolas. Su función principal era el mantenimiento del orden público y actuaba normalmente en caso de disturbios. A diferencia de los otros cuerpos policiales de la época, no tenía como función principal la persecución de la delincuencia. Con su creación, el mantenimiento del orden público, hasta entonces en manos de la Guardia Civil, quedó exclusivamente a su cargo en las zonas en las que estaba desplegado. Estaban bajo el mando directo del ministro de la Gobernación (actualmente Interior). Forman grupos de diferentes tamaños al modo del Ejército pero quedándose en la jerarquía de Compañía. · Escuadra: 7 agentes manejados por un cabo. · Pelotón: 3 escuadras más un suboficial; además cuentan con ametralladora (Hotchkiss M1914), camión descubierto de 25 plazas y granadas de humo. · Sección: 2 pelotones. · Compañía: 3 secciones. Algunos puntos negros de la historia del cuerpo fueron la citada intervención en la brutal represión de la revuelta anarquista de Casas Viejas en 1933, los enfrentamientos en mayo de 1937 en las calles de Barcelona, la dureza empleada en reprimir algunas huelgas o protestas sociales y la participación de alguno de sus miembros en el asesinato del líder del Bloque Nacional, José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, en represalia por el asesinato del teniente de Guardias de Asalto José del Castillo Sáez de Tejada.


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