Orbán desafía a la Unión Europea

El primer ministro húngaro, Vikor Orbán, ha declarado esta misma semana que su gobierno no piensa acatar el fallo del Tribunal Europeo en lo que respecta a las leyes de inmigración, muy al contrario, mantendrá sus polémicas medidas e intensificará su campaña nacionalista ante las reñidas elecciones nacionales que se celebrarán a principios del próximo año. 

El mes pasado, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la ley húngara que penaliza a abogados y activistas que prestan su ayuda a los solicitantes de asilo, infringe la legislación europea. Esta larga disputa en torno a las leyes de inmigración de Hungría podría traducirse en la pérdida de la ayuda económica que recibe el país por parte de la Unión Europea. 

Pese a ello, Orbán ha manifestado que no entra en los planes de Hungría cambiar estas controvertidas leyes. Apodada “Ley Stop Soros”, en honor al empresario multimillonario de nacionalidad húngara-estadounidense George Soros y al que el gobierno de Hungría acusa de apoyar a los inmigrantes musulmanes, el proyecto de ley de 2018 prohíbe a las personas y las organizaciones prestar ayuda a los inmigrantes que solicitan asilo. Además también prohíbe que las personas soliciten este asilo si proceden de algún país donde su vida no se encuentre en peligro. 

El pasado mes de noviembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que, al probar la ley, el gobierno de Orbán habría “incumplido sus obligaciones” en virtud de la legislación de la Unión Europea. En un principio el Tribunal Constitucional de Hungría evitó pronunciarse sobre esta ley de la Unión Europea y su controvertida medida gubernamental contra la inmigración, evitando así una crisis más profunda tras los recientes acontecimientos en la frontera con Polonia, lo que provocó una disputa a nivel europeo.

Sin embargo, el pasado martes durante una rueda de prensa, Orbán desechó estas acusaciones y afirmó que las reglas de la Unión Europea estaban “obsoletas en materia de  migración masiva desde 2015”. 

“La realidad es que tenemos que detener a los migrantes en las fronteras” manifestó. “Esto solo puede resolverse de una manera: cambiar las reglas europeas de asilo, pero este proceso ni siquiera ha dado comienzo”. El primer ministro también acusó a la Unión Europea estar perpetrando el “sabotaje más brutal” al retener los fondos destinados para combatir la pandemia. 

Altos funcionarios de la Unión Europea se han hecho eco de estas declaraciones, y han manifestado la escasa probabilidad de que Hungría, junto con su país vecino Polonia, reciban estas primeras ayudas económicas contra la pandemia este mismo año, a menos que se comprometan a realizar reformas para reforzar los valores democráticos y afianzar un poder judicial libre. 

La negativa de Hungría a cumplir con la decisión del Tribunal de Justicia también podría resultar en duras multas impuestas por la Unión Europea: en septiembre el Tribunal  de Justicia impuso multas diarias de 1 millón de euros a Polonia, aliado clave de Hungría, después de incumplir la decisión judicial de suspender los cambios en su sistema judicial. 

No obstante, Orbán cree que la Unión Europea retiene estos fondos con la intención de apartarlo del gobierno. “Todo este proceso, desde el punto de vista de la unidad y el futuro de Europa, no es más que un sabotaje. Esto es lo que hace daño a la Unión Europea”, y añadió “una patria solo existe donde también existen los derechos. Y según el Tribunal Constitucional de Hungría, los húngaros tienen derecho a su propia patria ”. 

Otra de las disputas de Orbán con la Unión Europa, es su oposición a la imposición de sanciones al líder serbio de Bosnia, Milorad Dodik, por sus planes separatistas, tal y como propone Alemania, alegando que esta medida socavaría la estabilidad de los Balcanes Occidentales. Orbán describió a la República Srpska como una entidad dominada por los serbios de Serbia y Bosnia, “clave para la estabilidad de los Balcanes Occidentales” e instó al nuevo gobierno alemán a integrar la región en la Unión Europea en lugar de castigarla, lo que “podría conducir a problemas mayores”. 

La disputa sobre las normas democráticas,  que ha congelado los fondos de financiación de la Unión Europea destinados a Hungría, ha complicado el camino de Orbán hacía su reelección si tenemos en cuenta que la economía de Hungría depende en gran medida de estos fondos para financiar la inversión e impulsar el crecimiento. 

El primer ministro, de 58 años, se enfrenta a una oposición unida, mientras que la inflación del país ha alcanzado el nivel más alto de los últimos 14 años; la economía se encamina a una desaceleración y el déficit presupuestario se ha disparado a niveles récord debido al elevado gasto preelectoral. Viktor Orbán se ha presentado a sí mismo como el defensor de Hungría y de Europa contra la inmigración musulmana, y en 2018 su partido volvió a ser elegido sumando así su tercer mandato consecutivo, anteponiendo la soberanía nacional a todo lo demás.


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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