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Ucrania inicia la contraofensiva para retomar Jersón

Ucrania ha anunciado el comienzo de la esperada contraofensiva para recuperar el territorio en el sur ocupado actualmente por las fuerzas rusas desde su invasión hace ya más de seis meses, una medida que refleja la creciente confianza de Kiev a medida que llegue la ayuda militar occidental. “Hoy comienzan acciones ofensivas en varias direcciones, incluso en la región de Jersón”, han informado medios públicos ucranianos. El gobernador de la península de Crimea, Sergei Aksyonov, ha descartado su anuncio y lo ha calificado como “otra falsificación de la propaganda ucraniana”.

En este sentido, las fuerzas ucranianas ya han lanzado una andanada de cohetes contra la ciudad de Nueva Kajkovka, ocupada por Rusia, y que la ha dejado sin agua ni electricidad, según declaraciones de funcionarios de la autoridad local designada por Rusia. La ciudad se encuentra justo al este de la ciudad de Jersón.

Además, las fuerzas de Kiev han roto las defensas rusas en varios sectores de la línea del frente cerca de la ciudad de Jersón, según ha afirmado Oleksiy Arestovych, uno de los principales asesores de Zelenski. Arestovych asegura que las fuerzas ucranianas también están bombardeando las líneas ferroviarias en la región de Jersón que Moscú emplea para abastecer el territorio ocupado por Rusia en la orilla occidental del río Dniéper.

Fuentes militares ucranianas han señalado que sus fuerzas han recuperado cuatro aldeas cerca de la ciudad de Jersón después de atravesar la línea del frente en tres lugares, siendo la ciudad el principal “objetivo”. La operación ha dado comienzo con un fuerte bombardeo de las posiciones rusas y la retaguardia, lo que ha obligado a huir a las tropas rusas.

La noticia llega cuando un equipo de expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU se ha dirigido a Ucrania para inspeccionar la planta nuclear de Zaporiyia, en manos de las fuerzas rusas desde el pasado marzo, aunque dirigida por personal ucraniano, y que se ha convertido en un punto crítico en la guerra. Los inspectores de la OIEA llevan meses intentando acceder al lugar por temor a que los combates cerca de las instalaciones puedan provocar una catástrofe nuclear.

Estas preocupaciones se han centrado de forma específica en los temores de posibles daños a la infraestructura de la planta, que contiene seis reactores de diseño soviético refrigerados por agua que contienen uranio 235, así como en las interrupciones de la fuente de energía de la planta, que podrían provocar un sobrecalentamiento y posibles explosiones.

Rusia ha adquirido cientos de drones iraníes, reforzando así su alianza militar con el régimen persa. Las compras complican las negociaciones por el acuerdo nuclear, ya que expertos advierten que, si se levantan las sanciones a Teherán, el Kremlin podría fortalecer su ejército para continuar la invasión a Ucrania.

La compra pone de manifiesto las advertencias de los críticos de las negociaciones actuales para que Irán reanude su cumplimiento del pacto nuclear de 2015 del que Estados Unidos se retiró en 2018. El acuerdo para que Teherán y Washington regresen al pacto avanza poco a poco, lo que le otorgaría al gobierno iraní miles de millones de dólares en alivio de sanciones a cambio de que ponga fin a su programa nuclear.

Por otra parte, Rusia estaría preparando los juicios contra los prisioneros de guerra ucranianos que defendieron la acería de Azovstal, muchos de ellos miembros del polémico Batallón Azov, en condiciones que podrían constituir crímenes de guerra según la ONU. La sala filarmónica de Mariúpol sería el escenario del juicio televisado, que para Rusia sería un «juicio justo».

El juicio debía comenzar el 24 de agosto, día de la independencia de Ucrania, pero se pospuso por razones desconocidas. Es probable que dicho “indulto” sea temporal; fuentes locales han sugerido que el inicio ahora estaría fijado para la segunda semana de septiembre. Denis Pushilin, jefe de la República Popular de Donetsk ahora bajo control ruso, en una de sus últimas apariciones en las redes sociales habló de los planes de celebrar un juicio a 80 soldados capturados del controvertido regimiento Azov de Ucrania, entre otros. La “imparcialidad” del tribunal estaría garantizada por observadores internacionales de Siria, Bielorrusia, Rusia y, posiblemente, Corea del Norte, según ha asegurado Pushilin.

Rusia ha buscado durante el inicio de la guerra un “ajuste de cuentas” de manera pública para los soldados ucranianos que el propio Kremlin ha calificado en innumerables ocasiones como neonazis. Si bien es cierto que, durante sus inicios, en 2014/2016, la unidad era considerada como una formación militar ultra-nacionalista, con su transformación en los últimos años ha sido reconocida por su disciplina y preparación para el combate.

Su defensa en Mariúpol duró casi tres meses, atrincherados en la gigantesca planta siderúrgica de Azovstal y su sistema de profundos búnkeres construidos durante la guerra fría. Consiguieron retener el avance de 14.000 soldados rusos, contribuyendo a la inesperada retirada de Rusia de los alrededores de Kiev a finales del pasado mes de marzo. Entre el 16 y el 17 de mayo, un acuerdo negociado entre la ONU y la Cruz Roja desembocó en la rendición de unos 2.500 soldados de la guarnición de Mariúpol.

El resentimiento ruso hacia los soldados de Azov es obvio, por lo que parece que la posibilidad de un juicio justo por parte de Rusia es complicada. Un tuit de su embajada en Londres manifestaba que un pelotón de fusilamiento sería una perspectiva optimista para los soldados. Mykhailo Podolyak, asesor del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha señalado que es difícil describir positivamente el trabajo de la Cruz Roja Internacional puesto que ha tomado una “posición máximamente pasiva”, y ha añadido que “ha ignorado la evidencia de tortura rusa y no está haciendo ningún intento serio de inspeccionar la escena del ataque en Olenikva. El trabajo que ha hecho la organización al registrar prisioneros de guerra ucranianos y el envío de cartas no se corresponde con los millones de dólares en donaciones que recibió para hacer frente a la catástrofe humanitaria que se desarrolla en Ucrania”.

Desde la Cruz Roja Internacional han desechado estas acusaciones y han asegurado que la organización estaba haciendo todo lo posible para asegurar el bienestar a los prisioneros de guerra ucranianos en circunstancias difíciles. Podolyak afirma que el Kremlin cree necesitar un espectáculo televisado como una forma de mantener el nivel de odio, pero ha reiterado las advertencias de Zelenski, que ha señalado que tales acontecimientos marcarían un punto sin retorno para posibles negociaciones futuras.


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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