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Inteligencia corporativa para un mundo de nativos digitales

Es un medio para apoyar los procesos decisorios de los órganos de gobierno y gestión de las empresas. La inteligencia corporativa se postula como una materia requerida, cotizada y necesaria en el panorama empresarial 2.0.

La explotación de fuentes de información o cómo la imagen de una empresa puede verse afectada directa o indirectamente en un mundo hiperconectado, son algunas de las funcionalidades a las que los nuevos directores y gestores empresariales han de hacer frente.

Según los expertos, en apenas una década se espera que el 75 por ciento de las organizaciones europeas estén transformadas digitalmente. Los nuevos modelos de empresas que están naciendo o nacerán en los próximos años estarán compuestos por «nativos digitales» que forzarán a un reciclaje del tejido laboral.

De hecho, superado el primer trimestre del año, España espera que su gasto en tecnología IT supere los 42 millones de euros, según señala un estudio de IDC Research España. La transformación digital, el edge computing o la inteligencia artificial serán algunas de las tendencias que marcarán el futuro empresarial del país. Según la consultora señala, en 2019 se prevé un crecimiento del 42 por ciento en el gasto en transformación digital, año en el que se espera que el 45 por ciento de los ingresos de las empresas provengan de los modelos de transformación.

Sin embargo,  ¿está España preparada para este salto disruptivo? España es el quinto país en el ranking se ecosistemas de startups. Una posición que podría verse favorecida tras la consecución definitiva del Brexit, cuando se prevé que el país sea capaz de crear una de cada tres startups de la Unión Europea. Es decir, los modelos empresariales están cambiando y actualmente, tanto los modelos tradicionales como las starptups, incubadoras, venture builders e incluso los espacios co-working conviven en un mismo espacio que demanda profesionales cualificados, capaces de mejorar las capacidades y competitividad, a la vez que aportan seguridad económica y están formados en inteligencia corporativa.

«La razón de ser esencial de la inteligencia corporativa es aportar conocimiento al gobierno corporativo y a la dirección ejecutiva para su toma de decisiones, que han de ser conducentes al lucro, pues actúa en el ámbito de los negocios bajo un marco jurídico-mercantil», explica a CISDE  Rafael José de EsponaDoctor en Derecho. Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Miembro del Board of Trustees del Instituto de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de Vilnius (TSPMI), que matiza, «en el año 2008 el Centro Nacional de Inteligencia lanzó el ‘Programa de Cultura de Inteligencia’ para fomentar la incardinación y desarrollo de la disciplina de inteligencia en el ámbito académico y empresarial. Después de una década, existe una relativa presencia permanente de esta materia en el panorama universitario, con oferta docente e investigadora, así como se cuentan varias compañías españolas de referencia que han creado departamentos de Inteligencia Corporativa. No obstante, se trata de unidades orgánicas de reciente creación -no más de 5 años aproximadamente- y los estamentos directivos adolecen de falta de ‘Cultura de Inteligencia Corporativa’ sin percibir el concepto, sus aplicaciones potenciales e indudables ventajas. En general, bajo una comparativa del entorno OCDE, no parece desencaminado afirmar que España está en desventaja comparativa respecto de la implantación de esta función en la empresa».

La inteligencia corporativa: una herramienta 2.0 indispensable

Las empresas están en una lucha competitiva en tiempo real.  El auge del big data y las plataformas integradas de inteligencia de negocios son elementos vitales para avanzar en la transformación que demandan el mercado y los nativos digitales. En este caso, la inteligencia corporativa servirá para analizar toda la información que una empresa es capaz de absorber a través de todos sus canales y analizarla  con el fin de extraer un conocimiento que permitirá mejorar procesos de gestión y lanzar nuevos productos o servicios al mercado. De hecho, como explica Espona, «la inteligencia corporativa es aplicable en grandes compañías y en PYMES. La cuestión clave es el reto organizacional y los recursos disponibles, sobre todo de personal».


Periodista y analista internacional. Experta en Seguridad y Defensa y Terrorismo

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