Rusia avanza en la región de Donbás

Las tropas rusas atacan en la guerra en Ucrania la región oriental de Donetsk desde cuatro direcciones, oeste, norte, sur y suroeste, para tratar de avanzar hacia los dos bastiones de Ucrania más importantes de Donbás: Slóviansk y Kramatorsk. Sin embargo, el ejército ucraniano consigue frenar su avance en algunos frentes, infligiendo importantes pérdidas al ejército ruso: “contenemos al enemigo en la frontera de la región de Lugansk y la región de Donetsk, Rusia está sufriendo bajas significativas, como ellos mismos reconocen”, según palabras de Serhiy Hayday, jefe de la administración militar de la región de Lugansk.

Slóviansk, una ciudad de Donetsk que se ha encontrado en primera línea ante el avance de las fuerzas rusas, se ha convertido en el foco de la agresión rusa en los últimos días. El alcalde de la ciudad ha instado a los civiles a evacuar lo más rápido posible mientras las fuerzas rusas se acercan a la ciudad. Esta semana, un mercado en el centro de la ciudad ha sido bombardeado, matando a dos personas e hiriendo a otras siete.

Desde Ministerio de Defensa de Rusia afirman haber destruido dos sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad de fabricación estadounidense, más conocidos como HIMARS. “Misiles aéreos de alta precisión han destruido 2 lanzacohetes de lanzamiento múltiple Himars de fabricación estadounidense y 2 depósitos de municiones cerca de Malotaranovka en la República Popular de Donetsk”, afirmó el ministerio en su última actualización militar de ayer.

Si se verifica esta información, supondría un duro golpe para Ucrania, ya que de momento solo acaba de recibir una pequeña cantidad de armas de Estados Unidos. En total, Washington enviará ocho sistemas HIMAR a Ucrania y algunos llegarían durante las últimas semanas, según el ministro de defensa ucraniano, quien dijo que algunos habían llegado el 23 de junio.

Se estima que un tercio de la población de Ucrania se ha visto obligada a abandonar sus hogares desde que Rusia invadió en febrero, incluidos más de 7,1 millones de personas desplazadas dentro del país, según datos de las Naciones Unidas, lo que ilustra la escala de una crisis humanitaria que ha pasado desapercibida en gran medida mientras la guerra continúa.

El número de desplazados dentro del mismo país, eclipsa a los 4,8 millones de ucranianos que han huido a Europa como refugiados, según la agencia de refugiados de la ONU, que ha descrito niveles de desplazamiento no vistos desde la Segunda Guerra Mundial.

Si bien grandes franjas del país estuvieron sujetas a la brutalidad de la invasión rusa en sus primeras semanas, la mayoría de los desplazados de Ucrania ahora provienen del este, ya que esa región se ha convertido en el centro del conflicto. Los civiles han salido de las ciudades y pueblos del este de Ucrania, huyendo hacia la relativa seguridad del oeste y de Kiev.

Como las fuerzas rusas ahora centran su artillería en la provincia de Donetsk en el este, con el objetivo de capturar toda la región industrial de Donbás, cada día más personas se ven obligadas a abandonar sus hogares. Los disparos de las fuerzas rusas han acabado con la vida de cinco civiles en Donetsk en las últimas horas, según informó ayer el jefe del gobierno militar regional, Pavlo Kyrylenko,

Durante días, Kyrylenko ha aconsejado a los residentes que abandonen la provincia, una señal de que las autoridades ucranianas creen que los enfrentamientos se intensificarán. Los funcionarios esperan evitar tener que intentar evacuaciones a gran escala como en la vecina provincia de Lugansk, que ha caído en manos rusas en los últimos días.

Solo tres millones de personas han sido registradas oficialmente como desplazadas internas, aunque se cree que el número real es más del doble. Un déficit en el apoyo humanitario internacional ha ejercido aún más presión sobre los recursos locales.

Este desplazamiento masivo ha remodelado comunidades en todo el país, incluso aquellas que se salvaron de la devastación física de la guerra. Han surgido refugios en edificios públicos, se han convertido dormitorios universitarios y se han establecido algunas casas modulares para albergar a los desplazados. La mayoría de los desplazados internos, al igual que los refugiados, son mujeres y niños, y muchos enfrentan escasez de alimentos, agua y artículos de primera necesidad, según expertos de la ONU.

Ayudar a los desplazados a regresar a sus hogares, o encontrar otros nuevos, se perfila como uno de los mayores desafíos de Ucrania, independientemente del resultado de la guerra. Es posible que algunas de sus ciudades de origen no regresen al control ucraniano. Las que sean retomadas, han sido destruidas casi por completo, con casas, líneas de agua y otras infraestructuras vitales pulverizadas por las tácticas de tierra arrasada del ejército ruso.

La campaña militar del presidente ruso, Vladimir Putin, para capturar la región ucraniana de Donbás, rica en minerales, se justificó como una búsqueda para proteger a la población de habla rusa de la zona. Pero solo una fracción de ellos se ha quedado mientras el ejército ruso avanza. El antiguo corazón industrial en el este de Ucrania se ha convertido en un premio vacío mientras los dos ejércitos luchan por campos y calles en gran parte abandonados. Muchos de los pueblos de la zona están arruinados, sus fábricas destruidas, su población mermada.

Al menos la mitad de la población anterior a la invasión, de 6,1 millones de personas en las dos provincias de Donbás, Luhansk y Donetsk, ha huido durante los últimos meses de enfrentamientos, según funcionarios ucranianos y grupos de ayuda internacional. La huida de vagones de tren abarrotados y los desesperados viajes nocturnos han dejado atrás pueblos fantasmas, y el gobierno de Ucrania y las fuerzas rusas de ocupación se enfrentan al problema de millones de personas sin hogar a largo plazo.

Con Rusia capturando toda la provincia de Lugansk y preparándose para un ataque más completo en Donetsk, se espera que los combates se intensifiquen en lugares como Bajmut, una ciudad de calles arboladas y edificios de apartamentos de ladrillo con una población de 100.000 personas antes de la invasión. Aun así, capturar la región le daría a Putin una victoria simbólica en una región rica en minerales que limita con Rusia y que ha estado en su punto de mira durante mucho tiempo.

En el sur, durante los primeros días de la guerra, un rápido avance sumió a la provincia de Jersón en el caos, mientras las tropas ucranianas se preparaban para contraatacar desde el oeste, cerca de Micolaiev, y en el norte, desde ciudades como Zelenodolsk. Jersón, puerta de entrada a Crimea, es la única capital regional que Rusia ha logrado capturar desde el inicio de la guerra el pasado 24 de febrero.

Igual de importante para la estrategia del sur de Rusia es su ocupación de la vecina Kajovka, en la margen izquierda del río Dniéper, donde una presa proporciona agua a la península anexada. Toda la región es una potencia agrícola que proporciona tomates, sandías, girasoles y soja. Por estas razones y más, Ucrania está priorizando los esfuerzos volver a hacerse con su control.

De momento, Ucrania sigue centrada en detener el constante avance de Rusia en el este, el pasado 2 de julio sus tropas se retiraron de Lisichansk en la provincia de Lugansk, y su ejército en el sur no disfruta de la ventaja de tres a uno que los estrategas recomiendan para una ofensiva exitosa. Las tropas se quejan de una escasez crítica de municiones e infantería, y la situación podría cambiar solo si se utilizan más sistemas de cohetes occidentales en el flanco sur, según apuntan los expertos. Actualmente, solo unos pocos obuses M777 están desplegados allí.

En los lugares donde los ucranianos están haciendo presión, las tropas rusas pelean sin descanso. Tropas de defensa territorial ucraniana que trabajan detrás de las líneas rusas en Vysokopillia, justo enfrente de Zelenodolsk, han advertido que los rusos han construido búnkeres reforzados bajo tierra.  La base de una aldea tiene cuatro unidades de defensa aérea defendiéndola. Además, la tarea de Ucrania se ha visto obstaculizada, por los lugareños que no huyeron de la ocupación en su momento y están siendo utilizados por las tropas rusas como escudos humanos: «No podemos disparar contra nuestra propia gente», manifiestan los soldados ucranianos.


Analista especializado en el entorno de la información y Defensa.

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