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España necesita una capacidad de operaciones especiales estratégica

Por Carlos González de Escalada Álvarez

Leyendo el libro No easy day (Un día difícil) escrito por uno de los Navy Seals que dispararon contra Osama Bin Laden hago una sencilla reflexión: Estados Unidos tiene capacidad para realizar acciones de operaciones especiales en cualquier lugar del mundo. POr eso, el 6 de mayo de 2011, el Mando Conjunto de Operaciones Especiales estadounidense logró helitransportar 24 hombres, en dos equipos de 12  navy seals cada uno, hasta la localidad pakistaní de Abbottabad. Los seals entraron en el complejo del terrorista más buscado de la historia, suprimieron la resistencia y mataron al odiado saudí. Localizarlo, había costado diez años a los servicios de inteligencia.

La operación se llevó a cabo de noche, en un área residencial y los miembros del contingente tuvieron que sobreponerse a un accidente de uno de los helicópteros (que hubo que dinamitar); para después entrar en el complejo; vencer la resistencia y matar al jefe de Al Qaeda. Por último, se retiraron todos sanos y salvos, llevándose el cadáver de Bin Laden. Toda una proeza y posiblemente la acción de operaciones especiales más importante desde el intento de asesinato de Adolf Hitler en Baviera, al final de la Segunda Guerra Mundial.

La acción fue ejecutada por «la élite de la élite», por el llamado DEVGRU (U.S. Naval Special Warfare Development Group), que es el Grupo de Desarrollo de Guerra Naval Especial de los míticos Navy Seals, el cuerpo de operaciones especiales de la Armada Estadounidense. El autor del libro, Mark Owen, que en realidad se llama Matt Bissonnette, explica en rasgos generales cómo el DEVGRU está formado por Navy Seals con experiencia, que llevan a cabo un rigurosísimo entrenamiento físico y mental, del que sólo salen los mejores. 

Capacidad Estratégica
Pero únicamente con contar con sensacionales soldados de operaciones especiales no dota a una nación de capacidad estratégica para usarlos. Además se necesita un sistema que integre inteligencia militar de óptima calidad, un sistema de telecomunicaciones via satélite que incluya imágenes; capacidad de transporte e infiltración en cualquier lugar del mundo y  capacidad de replegar a los componentes de cada operación, normalmente por vía marítima. 

 La necesidad para un país como España es más acuciante que nunca. Ante los recientes sucesos de secuestros en África (casos como el del Alakrana o el de los cooperantes catalanes retenidos en el Sahel), el Gobierno tiene pocas opciones de resolución que no sea esperar o pagar el rescate. La posición de los gobiernos europeos en relción con el pago de dinero a terroristas es sumamente dudosa, se traduce a una suerte de «ni lo he hecho ni lo volveré a hacer». Sin embargo, existe la sensación de que tras las llamadas a la cautela y la prudencia de gobiernos en aprietos, al final se paga a los malos. Esto es algo moralmente reprochable.

Sin embargo, si nuestro Ejecutivo tuviera una fuerza de operaciones especiales con capacidad estratégica, al menos tendría una baza más para resolver una situación que afecte a nuestra seguridad nacional o a la de nuesros compatriotas en el extranjero. No significa que vaya a usarse siempre, pero al menos se dispone de ella. Otra vía.

«Las tres patas de la COEE»
 Las tres patas para el desarrollo de una capacidad de operaciones especiales estratégica (COEE) son las fuerzas especiales, inteligencia militar de calidad y capacidad de proyección logística expedicionaria. Y por supuesto, bajo un mando único y conjunto. Los componentes de estas «tres patas» deben ser lo mejor, de lo mejor. Tan importante será contar con los soldados y material para ejecutar la operación; como localizar y saberlo todo del objetivo; como poder desplegar y replegar la fuerza especial en condiciones seguras.

El Ministerio de Defensa debe plantarse el reto que supone el terrorismo global sobre la seguridad y, no menos importante, la percepción de seguridad de los españoles. Hoy en día la noticia del secuestro de varios cooperantes supone la misma zozobra colectiva que un antentado terrorista. Y sin embargo, el Gobierno carece de una herramienta quirúrgica para eliminar la amenaza o resolver una situación compleja. 

España necesita una nueva capacidad de combatir los peligros que vayan más allá de frenar a los rusos en el Ebro, en un escenario de guerra convencional. El terrorismo y la piratería requieren nuevas unidades militares de alcance global para responder a casos concretos. Unidades que disuadan a los terroristas.

Y esta capacidad de operaciones especiales estratégica debe ser propia, no compartida en el marco de la OTAN o la UE, cuanto que las situaciones que resuelve serán siempre de interés nacional y sumamente sensibles. Nuestra política de defensa requiere clarividencia para identificar amenazas y contrarrestarlas, también para hacer frente a hechos consumados ante los que el Gobierno se ve a menudo impotente.

Se puede.

Nota: Pulse aquí para acceder a información detallada de la operación para matar y capturar a Osama Bin Laden.


Doctor en Ciencias Sociales por UDIMA. MBA por la Henley Business School (Reino Unido). Máster Oficial en Seguridad, Defensa y Geoestrategia por la UDIMA. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Fundador y Presidente de CISDE. Director general de SAMU. Numerario de la Academia Andaluza de la Historia.

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