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«Después de 30 años de operaciones en el exterior los riesgos estratégicos han cambiado»

Con motivo de los 30 años de operaciones en el exterior  hemos tenido el privilegio de hablar con el teniente general Fernando José López del Pozo, uno de los actores principales en materia de operaciones militares de nuestras Fuerzas Armadas. Como Comandante del Mando de Operaciones concentra bajo su autoridad, entre otras funciones, la responsabilidad en torno al planeamiento operativo, la conducción y el seguimiento de las operaciones en curso tanto a nivel nacional como internacional.

Número uno de su promoción de Estado Mayor, fue promovido al empleo de Teniente de Infantería en el año 1980 y entre sus múltiples destinos se incluyen los de Jefe de Sección de Infantería Mecanizada, Jefe de Compañía de Carros de Combate, Profesor de Táctica en la Academia Especial Militar, Analista de la Sección de Logística en el Estado Mayor de la Fuerza de Acción Rápida, Oficial de Logística en el Estado Mayor del Mando Operativo Terrestre, Jefe del Negociado de Unión Europea y Secretario de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor Conjunto, Jefe de Estado Mayor de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI, Asesor Técnico en el Órgano de Dirección de la Dirección General de Política de Defensa , Jefe de Estado Mayor de la Unidad Militar de Emergencias, Jefe de la Unidad de Estudios del 2º JEME, Jefe del Gabinete del JEME, General Jefe de la Brigada Acorazada, Asesor del Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército y Jefe de la División de Planes de este Estado Mayor.

Hablamos con un líder del siglo XXI que personifica los valores y virtudes que abanderan nuestras Fuerzas Armadas.

PREGUNTA: Desde 2017 desempeña su trabajo como Comandante del Mando de Operaciones  ¿Podría hablarnos acerca de sus cometidos y de la labor que se realiza desde el MOPS?

RESPUESTA: El Mando de Operaciones tiene por normativa el cometido de realizar el planeamiento operativo, la conducción y el seguimiento de las operaciones militares.  El planeamiento operativo consiste en la elaboración de planes para hacer frente a lo que pueda pasar. Y pueden suceder infinidad de cosas. No obstante, no tenemos miles de planes pero contamos con algunas decenas. Esos planes se orientan a posibles amenazas o riesgos a los que hacer frente y se renuevan cada cierto tiempo de cara a mantenerlos actualizados. Rara vez se habla de los planes, pero se trata de una de las labores a las que más tiempo dedicamos. No es tan visible como las operaciones pero su importancia es fundamental dentro del Mando de Operaciones.

En cuanto a la conducción y el seguimiento de las operaciones, en primer lugar hay que conocer cuáles tenemos en marcha. Fundamentalmente tenemos operaciones en el exterior, que son aquellas con mayor visibilidad, como puedan ser Malí, Líbano o Letonia. Pero también desarrollamos operaciones permanentes. En este sentido, existe lo que denominamos Plan Marco, el cual contempla el conocimiento del entorno nacional para detectar posibles amenazas a la seguridad en el entorno marítimo, aéreo y terrestre. A tal fin contamos con unidades de los tres ejércitos permanentemente vigilando y compartiendo información de lo que ocurre, de manera que seamos capaces de detectar cambios que difieren del comportamiento habitual en el entorno. Si por ejemplo, se produce un incremento del tránsito de personas que cruzan el estrecho, esta circunstancia se detecta y correspondientemente se informa.

En principio el plan está pensado para construir un boceto de la situación y ser capaces de alertar o anticipar posibles amenazas, contra las cuales habría que poner en marcha uno de esos planes que tenemos en la reserva y que actualizamos de manera permanente. Todas las operaciones en el exterior cuentan con su  plan correspondiente y su oportuno seguimiento de lo que hacen nuestras fuerzas fuera de nuestras fronteras. Hay que tener en cuenta que trabajamos con personal fuera de territorio nacional bajo una bandera de organización internacional, bien sea Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN o en una actividad bilateral con otro país. Bajo cualquiera de estos paraguas respondemos a las instrucciones que da la organización correspondiente. Esto no significa que España proporcione unas fuerzas de forma absolutamente libre, sino que lo hace bajo unas condiciones y para unos cometidos concretos.

Desde el Mando de Operaciones comprobamos que las unidades están cumpliendo dichas condiciones y que lo hacen correctamente. De forma que si uno de nuestros aviones en Malí tiene permitido volar en una zona del oeste de África que no incluye Angola, no le sea encomendada una misión que contravenga dicha condición.

P. A propósito de dichas operaciones permanentes. Se está empezando a hablar del Mando de Vigilancia y Seguridad Terrestre ¿Qué papel va a jugar dicha estructura en este ámbito?

R. Inicialmente las estructuras establecidas para poner en marcha estas operaciones permanentes vienen contemplando un Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima y un Mando de Defensa y Operaciones Aéreas. Pero nada similar en el segmento tierra. Sin embargo, la realidad es que hay personal militar que está permanentemente en vigilancia y en presencia terrestre, por ejemplo en los peñones que tenemos en las proximidades de Melilla. Y para darle forma, el JEMAD ha creado una organización operativa temporal que se ha dado en llamar Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre. Aspiramos a que, si se aprueba por las instancias correspondientes, pase a ser permanente igual que los otros dos.

P. Usted nos adelantaba el concepto de “operaciones en el exterior” ¿Qué hemos aprendido en el curso de estas tres décadas? ¿Cómo ha mutado el panorama internacional o la forma de afrontar las misiones?

R. En 30 años han cambiado muchas cosas. Una diferencia evidente, y que realmente impresiona, es el número de operaciones que tenemos en marcha. Podríamos hablar de Bosnia como la primera gran operación bajo Naciones Unidas. A pesar de que con anterioridad se hubiera producido ya una colaboración previa en el marco internacional de una coalición, refiriéndonos a la operación Provide Confort de apoyo a los damnificados tras la guerra en Irak, en el Kurdistán. Mandamos una agrupación del Ejército de Tierra, que contaba con más elementos pero cuya base fue la Brigada Paracaidista.

Una operación a la vez o bien una y algún observador. Posteriormente pasamos, durante una temporada relativamente larga, a tener dos operaciones más o menos grandes en dos teatros distintos, apoyados en múltiples ocasiones por alguna agrupación naval, que han sido siempre muy activas pero que al intervenir en el marco de la OTAN parecía que no eran operaciones en el exterior propiamente dichas.

Desde entonces hemos pasado actualmente a 17 o 18 operaciones, dependiendo de cómo se cuenten. Esto demuestra la creciente implicación de España en la escena internacional y la capacidad de nuestros ejércitos para responder a ese reto, tanto personal como material y también la capacidad de las Fuerzas Armadas para coordinar dicho esfuerzo. Y ahí es donde entran el Mando de Operaciones y el Estado Mayor de la Defensa en su conjunto. Al final estos 30 años han servido para aprender mucho, para sacar un rendimiento mucho mayor a lo que tenemos y para abarcar bastante más de lo que hacíamos antes.

P. ¿Y en cuanto a los riesgos?

R. Desde el punto de vista internacional hay cambios. El mundo es bipolar y hoy no tiene nada que ver con aquello. En ese sentido, al nivel estratégico sí que se han producido variaciones. Mientras que al nivel táctico los riesgos vienen a ser muy parecidos. Al final el soldado o el marino que salen fuera se enfrentan a problemas de seguridad que se parecen a los de entonces. Hoy en día, se ha incrementado el problema del terrorismo yihadista, que en aquel momento no aparecía y que muchas veces supone una amenaza directa sobre las fuerzas.

Cuando estuvimos en Bosnia tuvimos bajas que se produjeron mayoritariamente por interposición. Al interponerse entre las dos facciones combatientes sufrías los disparos de una u otra pero no había ataques directos contra las fuerzas con intención de dañarlas. En el caso de los yihadistas el ataque es directo.

P. Podemos afirmar entonces que desde el propio mando de operaciones ha evolucionado el concepto de “Force Protection”. En esta línea ¿Cuáles son las prioridades del Mando de Operaciones?

R. Es una cuestión muy importante. Se trata de una evolución interna nuestra. A pesar de que siempre se le ha otorgado una importancia absoluta y prioritaria a la seguridad del personal, en estos 30 años lo que se ha perfeccionado es como materializarla. Cada vez se hace de una manera más sistemática, más procedimental, con mejores medios y con una mayor concienciación de que todo el mundo tiene que volver de la misión y de que las bajas tienen que ser cero. Lo que no quiere decir evidentemente que siempre pueda conseguirse. No obstante, la mentalidad de partida es absolutamente esa. Fundamentalmente porque se trata de misiones para apoyar a la organización internacional a la que corresponde o para apoyar a un determinado país. No estamos arriesgando la vida en la misión, o dicho de otra manera, dentro de la misma no entra el arriesgar la vida. Mientras que en defensa del territorio español, sin duda alguna, el militar pondría en riesgo su vida en pos de defenderlo.

P. Los elogios a la actividad de nuestras Fuerzas Armadas en el exterior son recurrentes ¿Cuáles son las claves del éxito de nuestras FAS allí donde van?

R. La clave de nuestro éxito es el personal. No partimos de unas Fuerzas Armadas altamente tecnificadas. Algo más que los países a los que vamos, pero si nos comparamos con otros no lo somos. Tampoco contamos con el mayor presupuesto. Nuestra calidad procede del personal, de aquellos que salen fuera, que están motivados, bien formados y concienciados de lo que tienen que hacer. Si a eso le unes el carácter español, que es el de sus militares con nuestras virtudes y defectos, como reflejo de la sociedad que somos ahí tienes la clave.

Entre esas virtudes que definen en general a los españoles, encontramos ese carácter abierto tan positivo a la hora de llegar a acuerdos de una manera afable y agradable. Y eso lo comparte el español vestido de uniforme cuando esta fuera, lo sigue haciendo y consigue efectos muy interesantes. En Bosnia decían, muy al principio, que éramos los únicos capaces de sentarnos en una mesa con los croatas, los serbios o con los bosniacos para “charlar un rato” mientras tomábamos una “rakia”. Y es que al final cuando te has tomado el aguardiente, esa tensión inicial se atenúa y las cosas se ven de otra manera. Esto se ha comprobado y lo extendemos a cualquier teatro o lugar al que vamos y se sigue viendo, nuestra gente empatiza mejor con las poblaciones.

P. También repercute por tanto a nivel nacional, no hay más que ver el CIS, la valoración positiva hacia las FAS y la aprobación mayoritaria a la participación en el exterior…

R. Al final lo que ocurre es que cuando salen fuera, los nuestros están cómodos y consiguen la aceptación de la población a la que van a ayudar, porque ese es nuestro objetivo, ayudar a la población. Eso al final tiene un reflejo en España, que valora ese lado amable que ofrecemos. De esa forma logramos dos propósitos. Por un lado mostramos esa faceta amable en lo que estamos haciendo. Y por otro, los españoles son conscientes de que tienen a su disposición una herramienta, sus Fueras Armadas, que está siendo empleada y que es útil para mejorar la imagen de su país. En este sentido las Fuerzas Armadas producen seguridad, un ambiente de tranquilidad, reportan prestigio a España y la sociedad es consciente de ello.

P. Hemos hablado de las prioridades ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta y para los que se prepara el Mando de Operaciones en el presente y para el futuro más próximo?

R. Nuestro mayor reto es potenciar la operación y la operatividad de las Fuerzas Armadas en su conjunto. Las Fuerzas Armadas españolas, como todas por otra parte, vienen de una separación entre dos ejércitos que durante mucho tiempo han combatido cada uno en su medio, con poca relación unos con otros. Eso hoy en día es absolutamente imposible porque en un mundo globalizado como en el que nos encontramos también se combate de forma global, por lo que es necesario que cumpliendo cada ejército su cometido, en su propio ambiente y dominio, todo lo que haga cada uno de ellos confluya en la misma dirección, hacia un mismo objetivo operacional y estratégico que marca el JEMAD, de forma que haya sinergias, que exista una sincronización, que las fuerzas se apoyen unas a otras y que lo hagan en el tiempo oportuno.

EL gran reto del Mando de Operaciones es favorecer esa acción sinérgica, sincronizada y conjunta, que es la palabra que mejor lo define, de los ejércitos en operaciones. Dicho así puede parecer fácil, pero es bastante complejo. Aunque debo decir que en este sentido se avanza todos los años, cada día un poco más, de modo que vamos por buen camino y doy por hecho que el nivel que hemos alcanzado con las operaciones exteriores somos capaces de mantenerlo e irlo mejorando en los pequeños detalles.

P. Hablemos ahora de tres países, Bosnia, Irak y Líbano ¿Para usted guardan algún significado especial estos tres lugares?

R. Se trata de las tres operaciones en las que yo he estado personalmente y en muy diversos momentos. En una estuve de comandante, en otra de teniente coronel y en otra de general. La primera que fue Bosnia como comandante y fue muy interesante porque se produjo el cambio en la operación, de Naciones Unidas a OTAN. Pasando de una operación de mantenimiento de la paz a una operación de imposición de la paz, tuvo lugar la firma del acuerdo de y aprendí muchísimo en aquella operación.

En Irak, una operación muy compleja, estuve como Jefe de Estado Mayor de la Brigada Multinacional Plus Ultra II. Entramos con muy buena disposición por parte de los iraquíes y finalmente salimos replegados de forma precipitada. La misión había cambiado completamente y nos encontrábamos con ataques directos por parte de la insurgencia.

Y posteriormente Líbano. Una operación de Naciones Unidas, de largo recorrido y muy complicada desde el punto de vista diplomático. Puede parecer que los militares no hacemos diplomacia, sin embargo, a nuestro nivel también la hacemos y sobre el terreno hay que esforzarse por mantener las formas y buenas relaciones con todos. En definitiva, ser muy diplomático para que no estalle la crisis en zonas que se encuentra permanentemente al límite.

P. Eso vendría a corroborar que los conflictos no son solamente “balas y armas”. También influye ese carácter, esa diplomacia en las relaciones, que España está demostrando en el Líbano.

R. Efectivamente. Las tres misiones que hemos mencionado han sido muy distintas y ciertamente el caso de Líbano resulta interesante. Yo estuve como general, por lo que te toca hablar con todo el mundo. Pero cada uno a su nivel, incluido el que va con el BMR patrullando, tiene que charlar y mantener contacto con el pastor o con el refugiado y hacer esa labor de apaciguamiento, transmitiendo tranquilidad.

P. Como Comandante del Mando de Operaciones, usted y su equipo mantienen contacto permanente con las diferentes misione. Adicionalmente nos consta que visita regularmente a los efectivos desplegados en zona ¿Qué mensajes le transmite al personal que se encuentra sobre el terreno?

R. Procuro transmitirles lo orgullosos que estamos de ellos y lo digo no solamente porque el Mando de Operaciones lo está, lo cual efectivamente es así, sino porque en general España está orgullosa de la gente que tiene fuera, reconoce el esfuerzo, el sacrificio que hacen y el riesgo que asumen. Y lo hacen muy bien. Lo cual no quiere decir que no existan aspectos que mejorar y retos que superar.

También les digo que tienen que aprovechar la oportunidad que les brinda España para perfeccionarse en lo que están haciendo. Cuando un marino sale dentro de una agrupación de la OTAN a hacer una operación en el Mediterráneo o en el Atlántico, consigue un grado de formación por minuto mucho mayor que si lo hace en el Golfo de Cádiz al salir una mañana a navegar. El nivel de atención, de complejidad, el saber que tiene un submarino ruso en las proximidades, que tiene que hablar con un turco, con un griego o un inglés, todo esto se traduce en formación del individuo, adiestramiento que es fundamental en Fuerzas Armadas. Tienen que aprovechar las oportunidades que se les ofrecen.

El tercer mensaje que les traslado es que el producto final que tienen que lograr cuando están ahí fuera es aumentar el prestigio de España. En este punto exigimos la perfección, porque todo el mundo alrededor va a estar pendiente de ellos y si lo hacen bien dirán “que buena es España” y viceversa.

P. En cuanto a los medios, se suele decir que uno “trabaja con lo que tiene” y las FAS han demostrado una eficacia en el cumplimiento de este tópico pero ¿Contamos con los materiales y el personal necesario para el cumplimiento efectivo de nuestras misiones?

R. En el Mando de Operaciones somos unos afortunados absolutos porque tenemos adaptada la necesidad a la posibilidad. En este caso, no nos comprometemos con una misión si no tenemos con que atenderla. Ofrecemos un determinado medio, un avión de transporte por ejemplo, porque disponemos de ese medio aéreo y podemos estar al cien por cien. Así conseguimos unas operatividades altísimas, adaptando lo que ofrecemos a lo que tenemos. De modo que, para las misiones con las que estamos comprometidos estamos bien. Para las que pudiéramos tener que realizar la cosa cambia. Llevamos muchos años ya con una reducción del presupuesto y esperamos que esta tendencia se revierta en la medida en que el sostenimiento, la modernización, etc, necesitan inversión para que se pueda mantener el nivel.

Sin embargo, una vez más la clave son las mujeres y los hombres que componen nuestras FAS. El componente humano es el que de verdad confiere valor a todo lo que hacemos, y por ello, si bien necesitamos tener cubiertas una serie de necesidades básicas, lo que realmente nos distingue son el espíritu y los valores. Los valores son fundamentales y si no los trabajas no puedes exigir al militar que dé más allá, que arriesgue hasta su propia vida, que es lo que jura. Por eso lo hacemos desde que se ingresa en las academias, en las escuelas o centros de formación y se procura que el soldado, el suboficial o el oficial que sale de esos centros salga formado en valores. Después podrá saber matemáticas o táctica pero lo que es seguro es que si recibe la orden absoluta de defender el puesto a toda costa la cumplirá.

P. Para finalizar, con motivo de los 30 años de operaciones en el exterior, ya conocemos los mensajes que les transmite a esas fuerzas desplegadas pero ¿Qué mensaje enviaría, concretamente, a aquellos sectores que puedan cuestionar la intervención militar en el exterior?

R. En cuanto a percepción y comunicación con la sociedad lo que debemos continuar haciendo es perseverar. Yo creo sinceramente que las Fuerzas Armadas son dignas de aprecio, con lo cual lo que tenemos que hacer es seguir dándonos a conocer para que la gente nos comprenda y para nosotros entender a la gente. Por supuesto que habrá mil defectos y se pulirán, pero en su conjunto hay que mostrarse y ese cambio de postura se produjo hace tiempo. Debemos continuar por esa senda, continuar abriéndose e implicar a la clase política lo máximo posible y salir de los círculos de confort entre familiares y afines. En mi caso, yo mismo no cuento con familia militar por ninguna parte por lo que esto es posible a base de perseverancia y paciencia.

Todo eso nos obliga a no cometer errores pero si mantenemos este rumbo que seguimos ahora mismo y lo damos a conocer, la finalidad última y el sentido de lo que hacemos se entenderá cada vez mejor.

En cuanto a seguridad, evidentemente estamos en una aldea global y antes lo que ocurría en la India no nos afectaba para nada o eso creíamos, ahora es evidente que un problema serio en la India tiene repercusión, bien en la subida del petróleo o en la bajada del gas, con consecuencias más o menos directas. Siempre pensamos en el ejemplo de qué pasará con los terroristas y hacia dónde irán los combatientes extranjeros, como de hecho hay en Siria, cuando termine la guerra. Pues acabarán retornado a los países de origen. De ahí que las misiones se encuentren clasificadas en tres grandes bloques.

Cuando vamos a apoyar a una organización internacional, lo hacemos con un cometido específico, un efecto deseado muy concreto. Aquí radica el sentido de las operaciones de entrenamiento para favorecer la formación de otros ejércitos. Aquellas en las que se persigue la disuasión allá donde vamos, tratando de evitar que se produzca un incremento de la tensión en una zona concreta, siendo el ejemplo más típico Letonia. Por otra parte tendríamos la lucha contra el terrorismo, que es directa y se traduce en la labor que llevamos a cabo en Afganistán, en Irak o en la operación naval “Sea Guardian”.

P. Todo lo anterior orbitaría en torno al concepto de “defensa colectiva” y a partir de la incorporación de España a la OTAN. Actualmente se afirma desde determinados sectores que la seguridad hoy día carece de fronteras y que no existe una separación entre seguridad exterior e interior ¿Coincide con este enfoque?

R. Esa pregunta tiene varias interpretaciones. Estoy de acuerdo en que cada vez es más global y que ya no se puede uno cerrar en su territorio. Ahora bien, existe una seguridad interior y otra exterior. Lo digo porque ha existido una tendencia, en determinados momentos, a hablar de que la seguridad es única, lo cual podría traducirse por ejemplo en la creación de un Ministerio de Seguridad que tenga una vertiente exterior y otra interior. No coincido con esa premisa porque lo que hacen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y las Fuerzas Armadas, a pesar de que todos somos servidores del estado y servidores públicos, es muy distinto y con unos objetivos muy diferentes.

Mi general, muchas gracias por su tiempo y por su amable atención al Observatorio de Seguridad y Defensa.


Analista de inteligencia. Especializado en análisis del entorno de la información y Defensa.

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