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La necesidad de una misión para Kosovo: la KFOR

La necesidad de una misión para Kosovo: la KFOR

Por TCol. D. Antonio Cabrerizo.

INTRODUCCION

La región de Kosovo, con una superficie de 10.872 km2, se extiende en la parte central de la península balcánica. Es limítrofe con Macedonia (FYROM) al sudeste, con Serbia al nordeste y con Albania y Montenegro al noroeste. Su integración en el estado Serbio fue en 1913 y su permanencia en el mismo estuvo sujeta desde entonces a numerosas tensiones. En 1999, los albaneses kosovares constituían aproximadamente el 90 % de los dos millones de habitantes que poblaban esta provincia de Serbia. Previamente a la II Guerra Mundial los serbios constituían la mitad de la población de Kosovo pero debido a la ocupación de Yugoslavia por las fuerzas nazis durante esta guerra, al no desear alinearse junto al Tercer Reich, éste decide fragmentarla y repartirla a los Estados vecinos. Así, Albania recibió la parte de Kosovo y sus alrededores, iniciándose una corriente migratoria de albaneses a esta región que llega a un importante número de más de 100.000 habitantes. Posteriormente, Tito facilitaría el aumento de la población albanesa al otorgarle la autonomía a esta provincia, lo que lleva a una segunda inmigración de cerca 200.000 albaneses. Por otro lado, se manifiesta un alto índice de natalidad en esa etnia y un continuo éxodo de serbios procedentes de la parte rural de la provincia hacia otras zonas del país más urbanizadas y prósperas, causando la disminución del número de este grupo. El escenario vendría a cambiar bruscamente en 1989, cuando Slobodan Milosevic, entonces presidente de Serbia, revocó la autonomía en Kosovo y estableció un gobierno militar, protegiendo así a la población serbia y otras etnias menores que cohabitan con los albaneses.

LOS PROBLEMAS EN KOSOVO TRAS LA RETIRADA DE SU AUTONOMÍA

En 1989, después de una huelga general y violentos enfrentamientos, Belgrado proclama el Estado de Excepción y envía el Ejército a Kosovo. Una reforma de la Constitución serbia limita la autonomía de Kosovo. M. Slobodan Milosevic es elegido presidente de serbia. Aunque existen causas más remotas, se puede situar el origen próximo del conflicto en esta eliminación, por parte de Milosevic, del grado de autonomía que disfrutaba la región hasta 1989, supeditándola a la directa dependencia de Belgrado, capital Serbia. Esto ocasionó una fuerte oposición por parte de la población albano-kosovar que acentuó el enfrentamiento entre el Ejército de Liberación del Kosovo (UCK) y las fuerzas policiales y militares serbias.

Los albonokosovares se negaron a respetar este nuevo orden constitucional y en un breve lapso reivindicaron la independencia de la “República de Kosovo”, autoproclamada el 2 de julio de 1990.

En 1996 el Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) se manifiesta por primera vez reivindicando una serie de atentados y un año después el rector serbio de la Universidad de Prístina es herido en atentado reivindicado por el UCK.

En febrero de 1998 aumentan los enfrentamientos entre policía serbia y albano-kosovares. Numerosos pueblos son destruidos, provocando 2.000 heridos y 250.000 refugiados. Se recrudece el problema kosovar con la actuación cada vez más sangrienta del UCK (Ejército de Liberación de Kosovo), la facción terrorista de las reclamaciones del pueblo albano-kosovar.

Naciones Unidas no permaneció impasible a todos estos actos violentos y así la resolución 1160, emitida por el Consejo de Seguridad el 31 marzo 1998, “expresa su apoyo a las gestiones de la OSCE encaminadas a resolver de forma pacífica la crisis en Kosovo, incluso las que realiza por conducto del Representante Personal del Presidente en ejercicio para la República Federativa de Yugoslavia, que también es el Representante Especial de la Unión Europea, y a que regresen las misiones a largo plazo de la OSCE”.

En 1998 el conflicto adquirió un alto grado de beligerancia, produciéndose un elevado número de muertos albano-kosovares y una huida masiva de población a Macedonia, Albania y Montenegro. La Comunidad Internacional, tomó conciencia de la grave situación humanitaria que se estaba produciendo pero los esfuerzos por alcanzar una solución diplomática no fueron fructíferos.

A mediados de Octubre de 1998, se establecieron dos misiones de verificación, una a cargo de la OSCE y otra aérea por la OTAN para complementar a la primera. A pesar de los esfuerzos para conseguir la paz entre las partes, la situación evolucionó cada vez con mayores consecuencias humanitarias, mientras tanto los intentos de acuerdo desarrollados por dos veces en Rambouillet durante el mes de febrero de 1999 no consiguieron obtener resultados.

LOS BOMBARDEOS DE LA OTAN

Durante el mes de marzo la obstrucción ocasionada a la misión de la OSCE y la sistemática ofensiva contra la población albano-kosovar impulsaron a la OTAN a cumplir con las advertencias del empleo de la fuerza. El 24 de marzo de 1999 la OTAN se decidió a actuar para obligar al dirigente serbio Slobodan Milosevic a cumplir las condiciones que se le habían señalado. Los aviones de la OTAN castigaron a Yugoslavia con un bombardeo devastador de 79 días. Fue la primera acción ofensiva de la Alianza Atlántica contra un Estado soberano en sus 50 años de historia. Con más de 15.000 ataques, la OTAN bombardeó las ciudades y pueblos yugoslavos, destruyendo puentes, estaciones de abastecimiento de combustible, aeropuertos, factorías de armas e instalaciones militares en los alrededores de Belgrado, de Pristina y de otras ciudades del país. Dos F-18 españoles tomaron parte en la operación, así como también aviones de Alemania, que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, participaba en una acción de guerra. Rusia, como señal de protesta, suspendió su cooperación con la OTAN.

Los bombardeos provocaron el incremento de la huida masiva de refugiados de la provincia yugoslava de Kosovo superando la capacidad de respuesta de las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria. Tanto el Comité Internacional de la Cruz Roja como Médicos sin Fronteras, las últimas organizaciones humanitarias que quedaban en Kosovo, dejaron la región debido al deterioro de las condiciones de seguridad. En Kosovo se suspendieron casi todos los programas de ayuda, y en los países vecinos las autoridades se quedaron sin recursos para atender el creciente número de refugiados, según las agencias humanitarias.

España decidió colaborar en la respuesta internacional construyendo un campo de refugiados en Albania. El 26 de abril de 1999 llegaban al puerto de Durres las unidades de Ingenieros militares españolas encargadas de su construcción con vehículos de transporte, apisonadoras, grúas, volquetes, hormigoneras, camiones y todo lo las necesario para levantar con cierta rapidez un campamento capaz de albergar a 5.000 refugiados kosovares.

Esta misión, presupuestada en 8.000 millones de pesetas, se unía a las ya emprendidas por Italia, Grecia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y EE UU, y se iniciaba tras un mes de bombardeos de la OTAN. El lugar elegido (asignado por el ACNUR) se hallaba en la pequeña localidad de Hamallaj, a unas dos horas de pésima carretera de Durres.

El Acuerdo Técnico Militar suscrito por la OTAN y Yugoslavia el 9 de junio de 1999 estableció el cese de las hostilidades y determinó la retirada de las tropas serbias de la provincia a la vez que contemplaba el despliegue de una Fuerza Multinacional de Seguridad en Kosovo (KFOR) liderada por la OTAN. El 10 de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la “Resolución 1.244”  por la que se legitimaba la KFOR. Al día siguiente, y tras verificar el inicio de la retirada serbia, el Consejo Atlántico dio luz verde a la Operación “Joint Guardian” (Guardia Conjunta). Simultáneamente con el lanzamiento de la operación Joint Guardian, la ONU instituyó una Administración Interina en Kosovo, conocida como UNMIK.

KFOR

La KFOR fue creada con la misión de implementar y, si es necesario imponer los términos del Acuerdo Técnico Militar firmado por la OTAN y las autoridades yugoslavas y los aspectos militares de un posterior Acuerdo de Paz. KFOR continuará apoyando a ACNUR y a las autoridades de FYROM en proporcionar ayuda humanitaria a los refugiados y estabilizar la situación en aquel país. KFOR proporcionará asistencia humanitaria a los desplazados, refugiados y otros habitantes de Kosovo, aportará seguridad pública, administración civil y otras funciones no militares hasta la llegada de las organizaciones internacionales y un representante civil internacional. También verificará el desarme y desmilitarización del UCK. Después, mantendrá un ambiente seguro para que las organizaciones internacionales implementen todos los aspectos del Acuerdo de Paz y, dentro de sus medios y posibilidades, apoyará la implementación civil.

El Comandante de KFOR (COMKFOR) desplegó un Cuartel General fraccionado en dos puestos de Mando: el HQ KFOR MAIN (que se ubicaba en Pristina; Kosovo) para el mando y control de los aspectos operativos y logísticos en el Área de Responsabilidad de KFOR (KFOR AOR), el HQ KFOR REAR (en Skopje; Macedonia) que asumía la dirección y la coordinación de las operaciones logísticas en las zonas de comunicaciones. Bajo mando de este HQ KFOR REAR se establecieron dos zonas de comunicaciones, la COMMZ – S con Mando en Tesalónica (Grecia) y la COMMZ – W con Mando en Tirana (Albania) para coordinar la recepción de recursos y los intereses logísticos de KFOR en esas zonas.

COMKFOR ejercía el Control Operativo sobre 5 Brigadas Multinacionales (MNB,s.) que desplegaban en sendos sectores en el interior de Kosovo. Las Brigadas estaban encabezadas respectivamente por el Reino Unido, con su Cuartel General en la capital, Pristina. Francia encabeza otro sector, el de Kosovska-Mitrovica. El contingente alemán operaba desde Prizen, e Italia desde Pec, zona esta última donde se encontraba la Agrupación española. Las tropas estadounidenses eran las responsables del área de Gnjilane.

La operación “Joint Guardian” incluía fuerzas terrestres, aéreas y marítimas. En el contingente de KFOR todos los países de la OTAN aportaban unidades. En concreto, el Reino Unido aportaba 14.000 hombres; Alemania, 8.300; EEUU, 7.500; Francia, 7.000; Italia, 5.000; Holanda, 2.000; España, 1.320; Bélgica, 1.100; Canadá, 800; Noruega, 900; Dinamarca; 850; Grecia, 1.000; Polonia, 800; Hungría, 350; Portugal, 290; la República Checa, Turquía, Islandia y Luxemburgo, 150 cada uno.


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