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«Podemos desplegarnos en cualquier punto de África...

«Podemos desplegarnos en cualquier punto de África en seis horas»

Marines de Estados Unidos pertenecientes al Special Purpose Marine Air-Ground Task Force Crisis Response for Africa estacionados en Morón de la Frontera y Marines Reales del Reino Unido junto con un MV-22B Ospret durante el ejercicio Blue Raptor en Fraselli, Francia (U.S. Marine Corps photo Staff Sergeant Keonaona C. Paulo)

Francisco Bolumar Montero.

El sosiego que se respira en medio de los campos de cultivo por los que transcurre la pequeña carretera A-360, en la provincia de Sevilla, se rompe, repentinamente, con el potente ruido de los motores de un caza que acaba de despegar, recordándonos que, a pesar del bucólico paisaje, estamos llegando a una de las bases más importantes del Ejército del Aire español, la Base Aérea de Morón de la Frontera.

Las obras para la construcción de la base, cuyo nombre original era Aeródromo Militar “Vázquez Sagastizábal”, comenzaron en 1940, constituyéndose, al año siguiente, la Escuela de Caza que estuvo funcionando hasta 1956. Además, gracias a la longitud de su pista, una de las más largas de Europa, y a las características aeronáuticas de las que dispone, Morón fue la base aérea de apoyo a todos los vuelos de la lanzadera espacial.

En la actualidad, la Base de Morón acoge al Ala 11 del Ejército del Aire, compuesta por los grupos 11 y 22. El primero de ellos cuenta con veintinueve aviones de combate Eurofighter Typhoon, uno de los modelos más tecnológicamente avanzados del mundo y en cuyo diseño ha participado la empresa española Indra, mientras que el Grupo 22 cuenta con cinco aviones P-3 “Orión”. Junto a estos efectivos del Ejército del Aire, la Base de Morón es, también, la sede del Segundo Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM II) de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la unidad mejor valorada en las encuestas por los ciudadanos españoles.

Adicionalmente, y como consecuencia de la firma, el 26 de septiembre de 1953, de los convenios de cooperación entre España y Estados Unidos, la Base de Morón cuenta con la presencia de efectivos militares estadounidenses desde 1957. A día de hoy, la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) tiene en la base española al 496 Air Base Squadron, una unidad de apoyo logístico para las

Escudo del Special Purpose Marine Air-Ground Task-Force Crisis Response Unit for Africa

Escudo del Special Purpose Marine Air-Ground Task-Force Crisis Response Unit for Africa

aeronaves estadounidenses ya que, aunque Estados Unidos no tiene ningún avión de combate estacionado de forma permanente en Morón, la posición geográfica de nuestro país ha convertido a esta base en un importante núcleo logístico para la USAF. Por ello, y con la finalidad de facilitar el despegue y aterrizaje de sus aviones, esta unidad de apoyo logístico tiene a su propio personal en la torre de control de Morón.

Por último, la Base Aérea de Morón de la Frontera acoge, asimismo, a la Fuerza de Tareas Aéreo- Terrestres de los Marines de Estados Unidos (Special Purpose Marine Air-Ground Task Force o SP-MAGTF), una unidad especial de respuesta a crisis en África. Esta unidad tiene la característica particular de combinar las fuerzas aéreas con las terrestres gracias a que cuenta con sus propios aviones, facilitando, así, el transporte de la infantería de marina y recortando indudablemente los tiempos de despliegue. Es más, según el capitán Alejandro, encargado de la oficina de relaciones públicas de la unidad, “podemos estar listos para desplegarnos en cualquier lugar de África seis horas después de la recepción del aviso”.

La unidad, que depende funcionalmente del Comando para África, con sede en Alemania, tiene encomendado un amplio abanico de cometidos como son la evacuación del personal estadounidense en casos de crisis, la protección de Embajadas estadounidenses o tareas humanitarias en casos de catástrofes en África.

Marines evacúan a un herido simulado durante un ejercicio en Rota el pasado verano (US Marine Corps Photo, Staff Sergeant Vitaliy Rusavskiy)

Marines evacúan a un herido simulado durante un ejercicio en Rota el pasado verano (US Marine Corps Photo, Staff Sergeant Vitaliy Rusavskiy)

“Una de las misiones más importantes de la unidad es la Tactical Recovery of Aircraft and Personnel [Recuperación Táctica de Aeronaves y Personal], informa el capitán Alejandro, por lo que, en caso de que una aeronave caiga en África, la unidad se despliega de manera inmediata para localizar y rescatar a la tripulación.

Para llevar a cabo su misión, la unidad cuenta con el componente terrestre y con el aéreo. La parte terrestre la lleva a cabo la infantería de marina, en quien se basa principalmente la unidad a la hora de actuar. La infantería se encuentra tanto en Morón como en la Base Aérea italiana de Sigonella, empleando a unos u otros según las circunstancias de cada caso.

Por el momento, hay unos ochocientos marines en Morón provenientes de la Segunda Fuerza Expedicionaria de los Marines (II Marine Expeditionary Force). En concreto, el elemento de combate terrestre pertenece al Tercer Batallón del Octavo Regimiento de la Segunda División de Marines, estacionados en la base de Camp Lejeune, Carolina del Norte. A pesar de que los efectivos en Morón rotan cada seis meses, el hecho de que siempre provengan del mismo batallón hace que muchos de ellos hayan estado con anterioridad en nuestro país y ya hayan forjado relaciones personales con los efectivos españoles, una ventaja tanto para los entrenamientos conjuntos como para la convivencia diaria en la base.

En cuanto al componente aéreo, la unidad tiene dos tipos de avión, los KC-130J Súper Hércules del Escuadrón 252 y los MV-22B Osprey procedentes del Escuadrón 261, ambos con base en Cherry Point, Carolina del Norte. Los KC-130J Súper Hércules son aviones más grandes que los Osprey y tienen capacidad de realizar operaciones de reabastecimiento de combustible en vuelo.

Interior de un MV-22B Osprey

Interior de un MV-22B Osprey

Los MV-22B Osprey, fruto de un proyecto conjunto de Boeing y Bell Helicopters, son aviones de rotores basculantes que combinan la velocidad y el alcance de un avión turbohélice con la funcionalidad de un helicóptero y sirven para transportar a la infantería de marina, sus equipos y suministros. Con una tripulación de cuatro personas (el piloto, el copiloto y dos ingenieros de vuelo), los Osprey pueden transportar a veinticinco personas. Sin embargo, como explica el mayor Harris, uno de los pilotos en Morón, “el equipo de la infantería es muy grande por lo que nunca se llenan todos los asientos”, transportando, en general, a unas veinte personas.

De acuerdo con el capitán Alejandro, ambos tipos de avión se despliegan juntos de manera que los KC-130J puedan reabastecer de combustible a los MV-22B y así “aumentar el alcance de los Osprey”.

Los MV-22B juegan un papel fundamental en las operaciones de la unidad ya que tanto su velocidad como su alcance es muy superior a los de un helicóptero y, a su vez, pueden aterrizar en lugares en los que un avión convencional nunca podría hacerlo. Esta es la razón por la cual la unidad ahora estacionada en Morón llevó a cabo la misión de evacuar a las bajas estadounidenses en Afganistán.

Esta conjunción de medios terrestres y aéreos, con el empleo de los Osprey, fue esencial, también, durante la crisis del Ébola pues permitió que la unidad pudiese transportar alimentos, agua potable, suministros y medicamentos a pequeñas y remotas aldeas de difícil acceso en los países africanos afectados por la epidemia.

Un MV-22B Osprey engancha un cable de reabastecimiento de combustimble en un KC-130J durante un ejercicio iniciado en Morón de la Frontera (US Marince Corps photo, 1st Lt. Danielle Dixon)

Un MV-22B Osprey engancha un cable de reabastecimiento de combustimble en un KC-130J durante un ejercicio iniciado en Morón de la Frontera (US Marince Corps photo, 1st Lt. Danielle Dixon)

No obstante, y a pesar de la velocidad de despliegue y de las ventajas proporcionadas por los Osprey, llegar rápidamente a los lugares en los que se ha desatado una crisis no siempre es fácil. Por ejemplo, en enero de 2014, la unidad recibió la tarea de evacuar al personal estadounidense de la Embajada en Sudán del Sur, para lo cual tuvieron que volar con los Osprey y los KC-130J Súper Hércules durante dieciséis horas, viéndose obligados a realizar varias paradas así como operaciones de reabastecimiento de combustible en vuelo.

Ante esta situación, Estados Unidos lanzó la Allied Maritime Basing Initiative (AMBI), una iniciativa cuyo objetivo final sería incorporar una célula de respuesta a crisis estadounidense, dotada de infantería de marina y aviones MV-22B, en embarcaciones europeas. A pesar de poseer la marina de guerra más poderosa del mundo, Estados Unidos carece de buques de asalto anfibio en Europa que pudiesen ser utilizados como una base marítima permanente para las fuerzas de respuesta a crisis en Europa y África.

Por tanto, la idea sería suplir esta carencia mediante la utilización de embarcaciones europeas que sí se encuentran en la zona de interés, tanto en el Mediterráneo como en el Golfo de Guinea. España, Reino Unido, Francia, Italia y Holanda son algunos de los países aliados con capacidad de acoger a estas unidades estadounidenses.

Sin embargo, por el momento, la iniciativa está en fase de pruebas, no sólo por la necesidad de comprobar la compatibilidad de las tripulaciones nacionales con las estadounidenses sino, especialmente, porque los Osprey tienen unas necesidades técnicas especiales. Por ello, resulta necesario comprobar si los buques europeos pueden aguantar la presión, el calor y el peso generados por los rotores basculantes de estas aeronaves y si los hangares de abordo tienen el tamaño suficiente como para albergar a estos aviones de Estados Unidos.

Un avión MV-22B Osprey atteriza en el buque de asalto anfibio español Juan Carlos I durante un ejercicio de Cualficación de Aterrizaje en Cubierta

Un avión MV-22B Osprey atteriza en el buque de asalto anfibio español Juan Carlos I durante un ejercicio de Cualficación de Aterrizaje en Cubierta

Con la finalidad de realizar las pruebas correspondientes (Deck-Landing Qualifications, o Cualificaciones de Aterrizaje en Cubierta), la unidad estacionada en Morón, se integró en las tripulaciones de los buques de asalto anfibio británico HMS Ocean y español Juan Carlos I. Además, estas pruebas sirven para mejorar la interoperabilidad entre todos los Estados miembros de la OTAN que, si bien ha mejorado considerablemente en la última década, aún requiere “un perfeccionamiento”, como indica el mayor Harris. En todo caso, el piloto aclara que “aunque cada país tiene sus propias reglas y tácticas, la aviación es universal”, lo que facilita la interoperabilidad, como demuestran los numerosos ejercicios entre España y Estados Unidos en los que los KC-130J estadounidenses reabastecen de combustible a los cazas españoles.

Estos ejercicios conjuntos son una de las grandes ventajas de tener a las fuerzas estadounidenses en España pues permiten perfeccionar la actuación conjunta. Siguiendo este razonamiento, la OTAN llevó a cabo el ejercicio Trident Juncture 2015, el mayor ejercicio llevado a cabo por la Alianza Atlántica en más de una década, en el que la unidad estadounidense en Morón tuvo la oportunidad de participar de diversas formas, incluyendo el transporte y lanzamiento de paracaidistas españoles.

Un MV-22B Osprey perteneciente a la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force estacionado en la Base Aérea de Morón de la Frontera

Un MV-22B Osprey perteneciente a la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force estacionado en la Base Aérea de Morón de la Frontera

Esta mejora de la efectividad de las acciones conjuntas es, quizás, una de las razones por las que los gobiernos de España y Estados Unidos decidieron firmar un acuerdo por el cual la unidad de respuesta a crisis empleará la Base de Morón de la Frontera de manera permanente, pudiendo incrementar el número de marines en Morón hasta un máximo de tres mil efectivos.

A pesar de que el acuerdo fue aprobado por el Congreso de los Diputados en el mes de julio, de momento, el número de efectivos estadounidenses en Morón no ha llegado, en ningún caso, hasta los mil. Ahora bien, la falta de un efecto visible inmediato no implica que el acuerdo no haya cambiado nada pues ha otorgado a Estados Unidos una importante ventaja, la flexibilidad. Como recuerda el capitán Alejandro, “el nuevo acuerdo nos ha proporcionado flexibilidad” tanto para decidir el número de efectivos que quieren tener de manera permanente en Morón como para aumentar ese número considerablemente en caso de una emergencia.